Se reunieron las comisiones de Selección y de Reglamentación del órgano que evalúa a los candidatos a magistrados; los supremos Rosenkrantz y Lorenzetti esperaban que su proyecto se tratara con toda celeridad; el viceministro Viola criticó la “ansiedad desmedida” de los que piden rapidez.

El proyecto de reforma del sistema de selección de jueces que la Corte Suprema envió al Consejo de la Magistratura no será votado a libro cerrado. Mientras sus autores -los jueces Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti- pretenden que se apruebe con celeridad, el Consejo dejó claro hoy que va a analizarlo, estudiar también otras propuestas, escuchar a especialistas y buscar consensos.

Así fue advertido desde el inicio de la reunión conjunta que celebran desde este mediodía las comisiones de Selección y Reglamentación del Consejo. “Yo no voy a firmar nada a libro cerrado”, dijo el juez Alberto Lugones, presidente de Reglamentación, que abrió la reunión. Cinco minutos después apareció sorpresivamente Horacio Rosatti, presidente de la Corte y del Consejo, que ratificó que lo enviado por la Corte será “enriquecido” por otros proyectos, nuevos debates y las opiniones de especialistas de distintas ONG que pidieron ser escuchadas.

Rosatti no firmó el proyecto, elaborado por los otros dos ministros de la Corte, si bien participó del acto de presentación de la iniciativa, la semana pasada. No lo firmó – dijeron en su entorno – porque él integra también el Consejo y entendió que no correspondía.

Rosenkrantz y Lorenzetti hicieron saber que esperan que su proyecto se apruebe con celeridad. En las últimas semanas, este tema tensionó la relación entre ellos dos y Rosatti, que preside el Consejo por haber sido elegido presidente de la Corte. A punto tal que en una de las vocalías del máximo tribunal dijeron que si Rosatti frenaba el proyecto estaría “deshonrando el mandato que le impartieron como presidente de la Corte y por ende del Consejo”.

El proyecto introduce modificaciones en distintas instancias del proceso de selección de jueces con el objetivo declarado de reducir la “discrecionalidad” en la evaluación de los candidatos a magistrados. Aspira a que, por ejemplo, no pueda utilizarse la entrevista personal que los consejeros les toman a los postulantes para beneficiar a algunos y perjudicar a otros sin límites ni criterios objetivos, dijeron Rosenkrantz y Lorenzetti.

En cuanto a los tiempos, Rosenkrantz había dicho, el día de la presentación: “Consideramos que el Consejo de la Magistratura debería hacer un esfuerzo para evaluarla [la iniciativa de reforma], si es posible pronto, y, esperamos, aprobarla, sin modificar sus aspectos centrales”.

La presencia de Rosatti en la reunión de hoy fue fugaz. Solo para “agradecerles” a los demás consejeros la predisposición para tratar el proyecto de la Corte y para decir que ahora empieza un camino en el que la iniciativa que elaboraron sus colegas del máximo tribunal va a ser estudiada y complementada con otras miradas.

Rosatti recordó que se trata de “un tema sobre el que el Consejo ya venía trabajando y que hay muy valiosos aportes y proyectos oportunamente planteados por consejeros y consejeras”.

“Quería agradecerles la prontitud con la que han tomado el tema. Como saben, la Corte ha hecho una propuesta que creo que tiene elementos valiosos que sin duda serán enriquecidos por la opinión de todos ustedes”, dijo el presidente de la Corte y el Consejo, que aclaró entonces que van a “trabajar también con la opinión de las organizaciones no gubernamentales que han pedido intervención y con la dinámica propia de un órgano colegiado en el que se busca permanentemente el consenso entre todos”.

“Veo una ansiedad desmedida”

El viceministro de Justicia de la Nación, Santiago Viola, pidió “dejar asentada” su posición hoy y dijo: “Entiendo que no hay nadie mejor que los consejeros para modificar el propio reglamento del Consejo. Todos los que están acá con la experiencia que tienen conocen en detalle cuáles son las cosas a mejorar y siempre es bueno recibir sugerencias de otras partes del derecho, de personas tan estimadas como pueden ser los integrantes de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, pero creo que es algo a trabajar. Veo una ansiedad desmedida con el tratamiento urgente que no se condice con las necesidades específicas del Consejo. Creo que el Consejo viene trabajando bien”.

La Nación

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