INTI anunció la cesación de más de mil servicios técnicos para “evitar duplicaciones con la oferta privada”. Entre ellos figuran análisis de patógenos, micotoxinas y vida útil de alimentos. Denuncian el impacto en la seguridad de la población y la confianza en la calidad de los productos.

El Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) decidió terminar con alrededor de 1000 servicios y verificaciones de seguridad. Entre ellos figuran análisis de patógenos, tóxicos y vida útil de alimentos y elementos y productos de uso cotidiano. Especialistas en salud pública y trabajadores del área advirtieron a El Destape que la interrupción de estos controles estatales puede generar un vacío en la fiscalización, lo que afecta la confianza de los consumidores y la prevención de riesgos sanitarios. “El gobierno está atacando al mismo tiempo todos los organismos científicos técnicos. Es una política planificada. Además están liquidando lo que queda del servicio de salud. Ya hay muertes y van a haber más”, apuntaron los trabajadores del área.

La medida se comunicó hoy mediante la Resolución 42/2026 y, según el comunicado oficial, busca “optimizar sus recursos y continuar con el proceso de hacer más eficiente las prestaciones que brinda al sector productivo”. Para el Ejecutivo el objetivo es evitar la duplicación con la oferta privada y ajustar la oferta tecnológica “a la demanda actual del sector privado” . Sin embargo, se cesaron controles claves para la vigilancia de contaminantes y patógenos en alimentos que, según la Organización Mundial de la Salud, son esenciales para reducir la carga de enfermedades transmitibles, que cada año afectan a millones de personas.

“Con la nueva disposición se dan de baja 943 servicios y verificaciones que presta el INTI”, advirtió Cecilia Tortora, integrante de la conducción de ATE Capital del INTI a El Destape. Según explicó, esta medida “no es más que la continuidad de un plan sistemático de parálisis científica y tecnológica, sumado al industricidio en todo el país”. En ese sentido, señaló que se están perdiendo capacidades de conocimiento e investigación, ya que no se financian ni se sostienen las estructuras que garantizan calidad y seguridad. “Nos convertimos en un país ni siquiera de servicios, porque para tener algún servicio tenés que tener alguna capacidad”, remarcó.

Asimismo, Tortora subrayó que las exportaciones también se ven afectadas. Recordó que “China ya ha rechazado la exportación de carnes por no contar con determinadas certificaciones y análisis”, lo que demuestra el impacto directo de la desregulación en la economía. Para la dirigente, el trasfondo es claro: “Quieren un país extractivista, pero extractivista por empresas multinacionales, incluso aquellas que nacieron en Argentina y hoy están radicadas en el exterior”.

El peligro para la salud y la vida cotidiana de la eliminación de los servicios y verificaciones del INTI

Los ejemplos que enumeró son contundentes y entre los servicios eliminados detalló que figuran controles sobre la vida útil de los alimentos, la temperatura de conservación, la medición de colesterol, la detección de salmonella en carnes, el nivel de cafeína en bebidas y el contenido de azúcar y materia grasa. También se suprimieron verificaciones vinculadas a la seguridad cotidiana: la resistencia de escaleras y paragolpes, la consistencia del hormigón, la calidad de adhesivos -“hoy se están cayendo vidrios de ventanas porque los adhesivos no son los correctos”-, el análisis de suelos y la durabilidad del cemento. A ello se suman pruebas sobre telas ignífugas, calibración de equipos médicos, verificación de ventiladores pulmonares y el funcionamiento del microscopio electrónico que utilizan centros de investigación.

“Son todos productos que utilizamos en nuestras casas y que tienen que ver con la salud y la calidad”, enfatizó Tortora. Según su relato, primero se desreguló la verificación de productos de importación y ahora se avanza hacia la desregulación total de los productos industriales nacionales. “Esto afecta directamente la vida cotidiana, la salud de la población y los controles de calidad que deberían estar garantizados”, concluyó.

Uno por uno los servicios que se eliminan

El Anexo I de la resolución reveló que entre los servicios cesados figuran controles de patógenos críticos en alimentos (Salmonella, Listeria monocytogenes, E. coli O157:H7), análisis de micotoxinas peligrosas como aflatoxinas y ocratoxina A, estudios de vida útil de alimentos, detección de alérgenos como soja, y pruebas de etiquetado nutricional. Estos servicios son parte de la infraestructura pública que garantizaba la seguridad alimentaria y la calidad de productos de consumo masivo.

También detalla la cesación de servicios que también resultaban cotidianos en la verificación de calidad industrial. Allí figuran ensayos de textura y color instrumental en alimentos (106760001000006 y 106760001000007), estudios de etiquetado nutricional (106800001000120), determinaciones de metales pesados como plomo, cromo y níquel en alimentos (106790001000081, 106790001000082, 106790001000083), y pruebas de presencia de mohos y levaduras en ambientes y envases (106810001000012 y 106810001000040). También se eliminan controles de fibra dietaria, proteínas y materia grasa en productos de consumo masivo (106800001000091, 106800001000044, 106800001000093). Estos servicios, aunque menos visibles para el consumidor, eran parte de la infraestructura pública que aseguraba estándares mínimos de calidad y seguridad en la producción industrial y alimentaria.

El INTI sostuvo que la medida “es fruto de un proceso de análisis de la oferta de servicios sistematizados” y que responde a la evolución del mercado y de las capacidades privadas. “El INTI actualiza su oferta de servicios industriales para evitar la duplicación con la oferta privada”, justificaron sobre la decisión que apunta a que los recursos estatales se concentren en funciones “relevantes, necesarias y consistentes con las políticas públicas vigentes” . El organismo argumentó que muchos de los servicios discontinuados “no contaban con demanda real o se solapaban con servicios prestados por el sector privado”, en un contexto donde la industria nacional ha experimentado una expansión de capacidades técnicas y de certificación.

Sobre esto, sobre Tortora negó la versión oficial y detalló que el INTI tiene “38 centros de investigación y desarrollo de todas las áreas industriales”, y agregó que incluso se había avanzado en la creación de un centro de inteligencia artificial, además del ya existente de nanotecnología, pero “esa iniciativa quedó trunca al asumir este nuevo gobierno”. En su análisis, recordó que el organismo “es un organismo de transferencia tecnológica hacia la industria, sobre todo hacia las pymes”, aunque también las grandes empresas se benefician de sus capacidades, ya que “les resulta mucho más barato que sostener un área propia de investigación y desarrollo o de verificación de productos”.

Sin embargo, la dirigente advirtió que hoy las pymes “están en desventaja, las que sobrevivieron al industricidio de este gobierno”. En ese marco, subrayó que “dejan una pequeña parte del INTI que es la investigación, pero esa parte tampoco está financiada ni tiene presupuesto”. La consecuencia inmediata, según Tortora, es que “van a cerrar el 80% de los laboratorios del INTI y se va a archivar casi todo el equipamiento de última generación”. Por último apuntó que “el gobierno está atacando al mismo tiempo todos los organismos científicos técnicos: Inti, servicio meteorológico, Inta, Cnea, Conae, Conicet, Anmat, Malbrán, universidades. Es una política planificada. además están liquidando lo que queda del servicio de salud. Ya hay muertes y van a haber más”, cerró.

El Destape

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