El hantavirus volvió a instalarse en la agenda pública tras registrarse nuevos casos en el país, entre ellos uno vinculado a la zona de Bariloche con posible exposición en Salta y Jujuy. En diálogo con CIUDAD TV, el veterinario Martín Robledo explicó las características de la enfermedad, sus vías de contagio y las medidas de prevención que toda la población debe conocer.
El profesional señaló que el hantavirus es una enfermedad presente en Argentina de manera sostenida: todos los años se registran casos en distintas regiones del país, con focos endémicos en el sur patagónico —especialmente Bariloche, Neuquén y Chubut— y también en el norte, con casos frecuentes en Salta, Jujuy y Misiones. “Es una enfermedad que está en la Argentina, que siempre por año se reportan varios casos en diversas regiones”, afirmó Robledo.
El agente transmisor es un roedor silvestre específico, no el tipo de ratón doméstico que podría encontrarse en una vivienda urbana. Este animal habita zonas periurbanas y rurales y disemina el virus a través de su orina, secreciones y mordeduras. Lo que hace particularmente difícil detectar la presencia del virus en los animales es que el roedor no manifiesta síntomas: “Es asintomático, no tiene síntomas, sino que transmite la enfermedad constantemente”, explicó el veterinario. Las poblaciones más expuestas son trabajadores rurales, veterinarios, turistas que visitan zonas de monte o acampantes que frecuentan áreas silvestres.
La cepa de Los Andes
Un dato central que Robledo subrayó es que Argentina es uno de los países donde circula la cepa “de Los Andes”, la única variante del hantavirus que puede transmitirse de persona a persona. Sin embargo, aclaró que no se trata de un contagio masivo comparable al de enfermedades respiratorias como el COVID-19: “Tiene que haber un vínculo muy estrecho y por mucho tiempo”, precisó. En el norte del país, en cambio, los casos se producen principalmente por contacto con el roedor, sin transmisión interhumana.
Ante la ausencia de vacuna o tratamiento específico, la prevención es la única herramienta disponible. Robledo recomendó evitar la presencia de roedores en viviendas y establecimientos, no dejar alimentos accesibles, cerrar todos los ingresos posibles y extremar la higiene personal.
Quienes ingresen a espacios cerrados por largo tiempo deben airearlos y desinfectarlos con lavandina al menos una hora antes de ocuparlos. Los síntomas iniciales de la enfermedad se asemejan a un cuadro gripal —fiebre, decaimiento y dolor abdominal— y pueden derivar en una grave afectación respiratoria que puede resultar fatal si no se detecta a tiempo.
