La organización de derechos humanos criticó el fallo que otorgó la libertad condicional al represor condenado a perpetua por los crímenes cometidos en Automotores Orletti y sentenciado por la apropiación de tres niños.

La organización de derechos humanos Abuelas de Plaza de Mayo lamentó la decisión del Tribunal Oral Federal N° 1, que este miércoles le otorgó la libertad condicional al genocida Eduardo Ruffo, condenado a prisión perpetua por crímenes cometidos en el centro clandestino Automotores Orletti y sentenciado por la apropiación de Carla Rutila Artés y los hermanos Victoria y Julien Grisonas.

Ruffo, denunció el organismo que preside Estela de Carlotto en un comunicado, recibe la libertad “sin el más mínimo arrepentimiento de sus actos y sin aportar información acerca del destino de las personas que secuestró, ocultó, torturó e hizo desaparecer”.

El genocida “tampoco mostró remordimiento sobre la apropiación de Carla, o aportó información sobre el paradero de los nietos y nietas apropiados en el circuito represivo bajo su órbita como: Mariana Zaffaroni Islas, Macarena Gelman y Simón Gatti Mendez, todos restituidos gracias a nuestra lucha y al acompañamiento de la sociedad”, advirtió Abuelas de Plaza de Mayo.

“A Carla la aterraba la idea de cruzarse a Ruffo en la calle”

Ruffo se desempeñó como agente de la Secretaría de Inteligencia de Estado (SIDE) entre 1970 y 1978. En aquellos años, fue uno de los hombres de Aníbal Gordon, un hampón que terminó con un rol preponderante en los servicios secretos.

En 1976 -año en que firmó junto a otros espías el contrato de locación para alquilar el taller mecánico donde funcionó el centro clandestino conocido como Automotores Orletti, sede del Plan Cóndor- Ruffo se apropió de Carla Rutila Artés, que había sido secuestrada junto con su mamá, Graciela Rutila, en Bolivia y trasladada hasta Orletti.

Carla, quien murió de cáncer en 2017, restituyó su identidad en 1985 y se fue a vivir con su Abuela Matilde “Sacha” Artes en el exilio. “No volvió a la Argentina durante muchos años, porque la aterraba la idea de cruzarse a Ruffo en la calle”, recordó Abuelas de Plaza de Mayo sobre el terror que le generaba a Carla su apropiador.

La nieta recuperada recién regresó por primera vez al país en 2010, para declarar contra Ruffo en la causa Automotores Orletti. Desde entonces, el genocida enfrentó distintas instancias judiciales, hasta que finalmente en 2020 fue condenado a cadena perpetua.

“Ruffo fue condenado por primera vez por la apropiación de Carla sólo a diez años de prisión, por eso recuperó pronto su libertad. Pero con la reapertura de los procesos por crímenes de lesa humanidad, volvió a ser detenido. En 2011, lo condenaron a 25 años de prisión por secuestros y tormentos en Orletti. Entonces Carla decidió volver a vivir a la Argentina con su familia. En el año 2014, recibió la pena de catorce años por su rol en el plan sistemático de apropiación de niños. En 2020, el TOF 1 lo condenó a prisión perpetua en el juicio conocido como Orletti V”, repasó Abuelas en el comunicado.

Libertad condicional

Ruffo venía pidiendo la libertad condicional desde 2021, “pero no había prosperado porque en las entrevistas para determinar si le correspondía el beneficio, seguía justificando sus actos y la apropiación de Carla que también denunció que fue sometida a malos tratos y abusos mientras estuvo con Ruffo”, recordó Abuelas. En esas entrevistas el genocida incluso se jactó de haberle “salvado la vida” a Carla y hasta se quejó de que la víctima declarara en su contra luego de haberla tenido “10 años a su cargo”.

Por este historial, tanto la fiscalía como las querellas pidieron que no se le conceda el beneficio de la libertad, “por la dignidad de las víctimas y por la memoria de Carla”, señaló el organismo de derechos humanos.

Sin embargo, al haberse cumplido con los dos tercios de su condena, y ya con 5 años gozando del beneficio de prisión domiciliaria, el Tribunal Oral Federal N°1, a cargo del Juez José Michilini, otorgó la libertad condicional y consideró que por haber cumplido “con buena conducta” los años de prisión domiciliaria, estaría listo para la reinserción social.

“Resulta difícil creer que una persona que no mostró real arrepentimiento sobre los crímenes de lesa humanidad que cometió, ni aportó información para esclarecer otros en los que la justicia probó haber sido partícipe, se encuentre listo para la reinserción social. Nos quedamos con que fue juzgado y condenado”, reflexionaron las Abuelas de Plaza de Mayo este jueves, en un comunicado en el prometieron “seguir buscando justicia, por cada uno de los crímenes cometidos por el terrorismo de Estado, y reclamando cárcel común, perpetua y efectiva para los criminales de lesa humanidad”.

Página 12

Share.