El presidente de la FECHACO, Alfredo González, analizó la baja del 3,5% en las ventas minoristas durante abril y advirtió sobre el impacto de la caída del consumo, el aumento de la morosidad y el cierre de empresas. También cuestionó la falta de políticas activas para las pymes y reclamó un consenso fiscal que alivie la presión tributaria sobre el sector.
El presidente de la Federación Económica del Chaco (FECHACO), Alfredo González, se refirió a la caída del 3,5% de las ventas minoristas en abril, según el relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), y aseguró que se trata de “una tendencia negativa que se va sosteniendo hace mucho tiempo”, especialmente en los últimos dos años.
En los estudios de CIUDAD TV, González sostuvo que el retroceso del consumo impacta con mayor fuerza en alimentos y bebidas. “Eso realmente dificulta muchísimo porque no solamente es una cuestión económica y financiera de las ventas, sino también lo que acontece en este sentido. Estamos hablando de la primera necesidad de una familia”, expresó.
El dirigente empresario señaló que cada vez más familias recurren a la tarjeta de crédito para afrontar gastos cotidianos. “La gente comienza a pagar con tarjeta de crédito lo que come en la semana a un mes y eso es algo muy difícil de sostener en el tiempo. Hace que las familias se vayan endeudando”, indicó.
González vinculó la situación con la pérdida del poder adquisitivo y explicó que, aunque los salarios “en dólares están ganando más”, también aumentaron los precios y los servicios. “Todo le ha limado bastante ese sueldo que tienen los trabajadores”, afirmó.
Sobre las medidas económicas impulsadas por el Gobierno nacional, consideró que apuntan principalmente a la macroeconomía y no a la actividad cotidiana de las pequeñas y medianas empresas. “La macro tracciona muchos dólares, pero poca gente. Si no hay un proyecto productivo sustentable para la micro, pequeña y mediana empresa, que somos los que diariamente traccionamos dentro del país, es muy difícil”, remarcó.
También se refirió a la situación en provincias del norte argentino y aseguró que en conglomerados urbanos como Resistencia y Corrientes “la contracción del consumo se siente muchísimo”. En ese contexto, analizó el cierre de empresas y locales comerciales en el Chaco y lo vinculó tanto a las altas tasas de interés como al crecimiento de la morosidad.
“Las tasas son altas todavía. Si las vemos regionalmente es una locura pagar 20 o 30% de tasa para comprar un producto”, señaló. Añadió que muchas empresas del rubro electrodoméstico “se sustentaban prácticamente con créditos” y que la combinación entre financiamiento caro y mora creciente termina afectando su continuidad.
A su vez, advirtió sobre el avance de la informalidad. Explicó que muchos pequeños comercios dejan de operar formalmente, aunque continúan funcionando sin actividad registrada. “No se cierra el comercio, pero queda inactivo el CUIT y siguen trabajando desde la informalidad”, sostuvo.
Según planteó, esa situación genera “un sinnúmero de problemas”, entre ellos informalidad laboral, contrabando y competencia desigual con productos importados. “Estamos compitiendo con empresas estatales de China o de India y con países vecinos que tienen una carga tributaria mucho menor. La cancha está desnivelada”, afirmó.
En ese marco, destacó la reducción de Ingresos Brutos aplicada en el Chaco y aseguró que es “el único caso en el país” de una baja real de impuestos que impacta directamente en las pymes. “A nivel nacional se han bajado o desregulado cuestiones para el consumidor final, pero no para el sector empresario pyme”, diferenció.
González cuestionó además los extremos en materia económica. “Cerrar toda la economía o abrirla drásticamente, ninguno de los dos extremos es bueno. Hay que encontrar un punto de equilibrio”, sostuvo, y pidió políticas activas para sostener a las pymes, que representan “el 99% de las empresas” del país.
Respecto de las perspectivas para los próximos meses, aseguró que “no hay nada que indique que esto va a cambiar en el corto plazo”. Señaló que no se observa una baja de tasas ni mejoras concretas en el consumo y cuestionó que el Gobierno nacional mantenga el foco exclusivamente en la macroeconomía.
“Estamos totalmente de acuerdo con el equilibrio fiscal, pero hay que ver si realmente es un equilibrio fiscal o una contracción de gastos”, expresó. También cuestionó las referencias del ministro de Economía, Luis Caputo, al modelo peruano. “Perú tiene casi el 80% de su economía en la informalidad y la verdad a mí no me gustaría mirar eso”, afirmó.
El dirigente insistió en la necesidad de generar condiciones para sostener el empleo formal y el entramado pyme. “Queremos generar trabajo legal, trabajo dentro de las normas y con reglas claras y previsibilidad, algo que hace mucho tiempo no tenemos en la Argentina”, dijo.
Finalmente, reclamó avanzar en un consenso fiscal y en medidas de alivio para las pequeñas y medianas empresas. “Necesitamos un salvataje para las pymes y rever la presión tributaria. Cuando no hay ventas, el Estado no deja de presionar un día”, concluyó.
