La médica neumonóloga Alicia Michelini advirtió sobre el aumento de la circulación de virus respiratorios con la llegada del frío y remarcó la importancia de reforzar las medidas de prevención, completar los esquemas de vacunación y prestar especial atención a los grupos de riesgo.

En declaraciones a CIUDAD TV, la especialista explicó que, además del COVID-19, durante el otoño e invierno comienzan a circular con mayor intensidad distintos virus respiratorios, especialmente los de influenza A y B, responsables de la gripe estacional.

Según indicó, actualmente predomina la influenza A, particularmente las variantes H1N1 —incorporada al esquema de vacunación desde el brote de 2009— y H3N2, contempladas en la vacuna antigripal vigente.

“Cuando uno hace el estudio en laboratorio figura influenza A o B, pero hoy la que está circulando con más frecuencia es la A”, precisó.

Más allá de la gripe: bronquiolitis, bronquitis y otros cuadros virales

Michelini señaló que, además de la gripe y el coronavirus, existen numerosos virus respiratorios que pueden provocar desde cuadros leves hasta complicaciones severas, sobre todo en niños pequeños, adultos mayores y personas con enfermedades preexistentes.

Entre ellos mencionó al rinovirus —causante del resfrío común—, capaz de desencadenar crisis asmáticas, bronquitis o laringitis, y al Virus Sincicial Respiratorio (VSR), principal responsable de bronquiolitis en bebés.

En este sentido, destacó los avances preventivos disponibles para embarazadas y niños prematuros o con patologías respiratorias y cardíacas, aunque aclaró que para muchos virus no existen tratamientos específicos.

“Muchas veces son cuadros virales para los que solo hay medidas de sostén: controlar la fiebre, usar broncodilatadores si hace falta y vigilar la evolución”, explicó.

Prevención: lavado de manos, ventilación y vacunas

La especialista insistió en no abandonar hábitos incorporados durante la pandemia, especialmente el lavado frecuente de manos, la ventilación de ambientes y la higiene al toser o estornudar.

“Todos nos acordamos rápido del barbijo, pero lo más importante sigue siendo el lavado de manos y mantener ventilados los espacios cerrados”, sostuvo.

Advirtió que las escuelas, jardines y reuniones familiares en ambientes cerrados aumentan el riesgo de contagio, ya que muchas personas transmiten virus antes de presentar síntomas evidentes.

También recomendó evitar el humo de cigarrillo y las quemas en espacios cerrados, ya que favorecen la inflamación de las vías respiratorias y aumentan el riesgo de complicaciones.

Quiénes deben vacunarse

Michelini recordó que Argentina cuenta con un calendario de vacunación obligatorio y destacó la importancia de aplicarse las vacunas correspondientes según edad y condiciones de salud.

La vacuna antigripal está indicada para niños de entre seis meses y dos años, mayores de 65 años y personas con enfermedades crónicas, como diabetes, hipertensión, obesidad, enfermedades pulmonares, cardíacas, renales o hematológicas.

Además, señaló que estos grupos también deben completar esquemas contra COVID-19 y neumococo.

“El que tenga dudas puede acercarse al vacunatorio con el carnet. Allí le van a indicar qué dosis le faltan”, indicó.

Alimentación, descanso y menos estrés

Respecto al fortalecimiento del sistema inmune, la neumonóloga recomendó mantener una alimentación saludable, rica en frutas y verduras de estación, priorizando alimentos con vitamina C, además de respetar las horas de descanso y reducir el estrés.

También sugirió evitar cambios bruscos de temperatura y mantener ambientes calefaccionados, pero ventilados, para prevenir intoxicaciones por monóxido de carbono.

Consultada sobre el uso de medicamentos para atravesar cuadros gripales, Michelini aclaró que los antigripales de venta libre no eliminan el virus ni curan la enfermedad.

“Lo que hacen es ayudar a tolerar mejor los síntomas, pero no curan la gripe”, explicó, y advirtió que el abuso de medicamentos que secan secreciones puede incluso prolongar algunos cuadros.

Por último, se refirió a alertas sanitarias internacionales, como nuevos brotes virales en África, y remarcó que, pese a la salida de Argentina de la Organización Mundial de la Salud, el país continúa monitoreando la evolución epidemiológica global. “La ciencia sigue trabajando y hay equipos atentos a lo que pasa en el mundo. No estamos aislados”, concluyó.

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