El titular de la Fiscalía de Derechos Humanos firmó el miércoles la resolución que aparta a su equipo de la investigación. El expediente fue remitido al Equipo Fiscal N° 14. Siete personas permanecen detenidas acusadas de encubrimiento y amenazas. Detalles de la resolución del fiscal y la reconstrucción que hizo sobre lo que cree que ocurrió la madrugada del pasado 17 de mayo.

Luciano Santos firmó el miércoles la resolución por la cual la Fiscalía en lo Penal Especial de Derechos Humanos se declara incompetente para continuar investigando la desaparición de Axel Alejandro González, el joven de 21 años oriundo de Puerto Tirol que no aparece desde la madrugada del 17 de mayo.

El expediente, caratulado “Gómez, María Inés s/ Desaparición de Persona” (Expte. N° 15708/2026-1), fue remitido a la Mesa Única de Intervención Temprana (MUIT) para su reasignación al Equipo Fiscal N° 14, que se encontraba de turno al momento de los hechos.

La decisión, a la que tuvo acceso CHACO DIA POR DIA, no implica el cese de la investigación ni que se eche por tierra completamente alguna intervención policial en la desaparición. Al momento de dictarse la resolución, siete personas permanecían detenidas: cuatro imputadas por encubrimiento y tres por amenazas, todas vinculadas al entorno de Axel.

Por qué se apartó Santos

La Fiscalía de Derechos Humanos tiene una competencia acotada por ley. El artículo 23 de la Ley Orgánica del Ministerio Público N° 913-B le reserva intervención únicamente cuando se investiga a funcionarios públicos por delitos que configuren violaciones a derechos humanos —específicamente los tipificados en los artículos 144 bis, 144 ter, 144 quater y 144 quinto del Código Penal— y siempre que la víctima se encuentre jurídicamente a cargo del funcionario o éste tenga sobre ella poder de hecho.

En su resolución, Santos fue explícito: “Hasta este estadío procesal, los hechos investigados no encuadran en figura penal alguna de competencia de esta Fiscalía”. Aunque un patrullero con dos efectivos policiales estuvo en la zona aquella madrugada y los uniformados buscaron a Axel con linternas, la investigación, según el fiscal, no logró acreditar que lo hubieran aprehendido, subido al vehículo ni trasladado a la comisaría.

Sin esa vinculación fehaciente entre la conducta policial y la desaparición, la figura de privación ilegítima de la libertad agravada —que habilitaría su competencia— no puede sostenerse aún. El fiscal aclaró, sin embargo, que la incompetencia se declara “sin perjuicio de los eventuales elementos de convicción que pudieran surgir con posterioridad”.

La noche que Axel desapareció

El documento del fiscal Santos constituye la reconstrucción más detallada hecha pública hasta ahora de lo que ocurrió entre las 2 y las 2.30 de la madrugada del 17 de mayo en el Barrio Anunciación de Fontana.

Todo comenzó con una denuncia radicada al día siguiente por María Inés Gómez, madre de Axel. Según relató, su hijo había salido la tarde anterior desde el domicilio familiar en el Barrio Takay de Puerto Tirol con destino a la casa de su novia, Ludmila Billordo, en el Barrio Puerto Vicentini de Fontana. Nunca llegó. Al mediodía del 18, cuando comenzaron a buscarlo, un amigo llamado Ariel Lázaro les contó que ambos habían sido interceptados por un móvil de la Comisaría Segunda de Fontana, que los uniformados preguntaron por alguien apodado “Rulo” y que Axel había huido corriendo hacia el monte.

El patrullero y sus movimientos

Los registros del GPS y las cámaras de la comisaría permitieron identificar con precisión el vehículo: una camioneta Nissan Frontier identificada como N-156, patente AH385IT. Salió de la unidad a las 2.02 del 17 de mayo con dos efectivos a bordo: el Cabo Gerardo Antonelo Méndez como chofer y el Oficial Subayudante Roberto Omar Barrios como número.

El GPS registra que el patrullero permaneció detenido aproximadamente cuatro minutos (entre las 2.08 y las 2.12) en el sector donde Lázaro dijo que los interceptaron, y unos dos minutos (entre las 2.14 y las 2.16) frente a la casa de Antonio Omar Iñiguez. A las 2.26 el vehículo regresó a la comisaría, donde el acompañante descendió brevemente y volvió a subir a las 2.28.

La huida de Axel

Según los testimonios recabados, cuando el patrullero los interceptó en las inmediaciones del baldío del Barrio Anunciación, Lázaro habló con los policías. Axel, en cambio, salió corriendo. Llegó al domicilio de Antonio Omar Iñiguez en la Chacra 45, donde se encontraba Leonardo Nicolás Silva en el frente. Silva declaró verlo llegar corriendo y esconderse detrás de una tarima, luego de chocar contra el portón. El patrullero se detuvo frente a esa casa, los efectivos alumbraron con linternas y se alejaron hasta la esquina.

En ese momento, Axel aprovechó para salir del escondite; al ver que el móvil regresaba, saltó un alambrado desde la vereda hacia un sector lindante a la propiedad de Iñiguez donde hay un estero. Los dos policías descendieron nuevamente: uno, portando una escopeta, ingresó unos metros al estero; el otro iluminó con linterna. No encontraron a Axel y se retiraron. Desde ese momento, el joven no volvió a ser visto.

El testigo clave que genera dudas

El fiscal pone especial atención en el testimonio de Joel Leonel López, quien observó la secuencia desde su casa alrededor de las 2.15. López afirmó que hay un reflector en el lugar que “se ve bien si alguien pasa” y que, desde su posición, no vio a nadie salir de la casa de Iñiguez ni saltar ningún alambrado, algo que —según él— tendría que haber podido ver. Sí confirma que el patrullero se detuvo, que bajaron dos policías, que uno cruzó el alambrado y “linterneó” en la oscuridad, y que nadie más que esos dos efectivos subió al vehículo cuando se fueron.

En su informe del 18 de mayo dirigido al jefe de la comisaría, el Comisario Cristian Adrián Vallejos, el Oficial Barrios describió haber observado a dos personas que al ver el destello del patrullero ingresaron a un baldío.

Uno de ellos se acercó después al vehículo y dijo que habían ido “a lo de su tío”, explicación que los uniformados consideraron extraña dada la hora y el lugar. El otro individuo saltó un tejido perimetral. Barrios reconoció que ingresaron al baldío y al merendero sin encontrar a nadie, y que “no fue factible obtener los datos de identidad del sujeto entrevistado porque al regresar al móvil este ya se había retirado del lugar”.

Los siete detenidos

El avance de la investigación llevó a Santos a imputar a siete personas. El fiscal las divide en dos grupos según el delito atribuido.

Por encubrimiento (art. 277 del Código Penal):

*Antonio Omar Iñiguez: dueño de la propiedad a la que llegó Axel corriendo. Declaró en un primer momento que aquella madrugada Axel dejó en su casa “un lado de la chancleta” antes de ingresar al estero, y que la guardó para entregarla luego.

*Leonardo Nicolás Silva: se encontraba en el frente de la casa de Iñiguez cuando Axel llegó. Cambió su versión en el transcurso de la investigación, agregando luego que Axel también había dejado su campera, prenda que hasta la fecha no fue secuestrada.

*Ariel Esteban Lázaro (alias “Pavita”): el amigo que estaba con Axel esa noche. También brindó versiones contradictorias: en un primer relato dijo que un policía persiguió a Axel a pie; en una segunda versión, que fue el patrullero el que lo siguió.

*Agustín Ariel Pucheta: identificado a través de tareas del área de Cibercrimen. El fiscal afirma que sería quien operó el perfil de Facebook “Angel Gómez”, desde el cual le escribió a la hermana de Axel diciendo haber visto cómo tres policías —incluyendo una mujer— subían al joven a un patrullero frente a un local comercial. La investigación determinó que Pucheta tenía “problemas de vieja data” con Axel: lo perseguía, lo intimidaba y lo amedrentaba, lo que habría llevado al joven a cargar habitualmente un cuchillo para resguardarse.

Por amenazas (art. 149 bis del Código Penal):

*Lorena Rosario Gómez: ex pareja de Axel, con quien tiene una hija menor de edad. El fiscal la vincula a una historia de violencia que viene de al menos dos años antes de la desaparición.

*Sergio Ramón Gómez: hermano de Lorena, también conocido en el expediente como quien entregó a la madre de Axel la ojota encontrada en lo de Iñiguez. El padre de Axel declaró que Sergio le disparó a su hijo en la pierna y también a su otro hijo Leandro durante un episodio violento en el domicilio familiar.

*Antonio Ramón Gómez (alias “Cuno”): padre de Lorena. Según el testimonio del padre de Axel, Cuno se presentó en su casa portando un arma casera tipo “tumbera” y un cuchillo en el mismo episodio de septiembre de 2024 que quedó registrado en el Expte. N° 29084/2024.

Los Gómez y los Iñiguez

Un pasaje central de la resolución es el testimonio de José Luis González, padre de Axel, que el fiscal transcribe extensamente. En él, el hombre describe una escalada de violencia entre su familia y la familia Gómez que incluye disparos, puñaladas e intimidaciones.

Relata que Lorena intentó apuñalar a Axel en su propia casa, y que cuando Axel quiso defender a su hermano Leandro, Sergio Gómez le disparó en la pierna derecha: “No le tocó el hueso pero pasó de lado a lado”. Ambos hermanos González fueron llevados al Hospital Perrando esposados a las camillas.

El padre también señaló una conexión entre los Iñiguez y los Gómez que, a su entender, explicaría por qué la familia de Iñiguez no habría dejado entrar a Axel cuando llegó huyendo: “Los Iñiguez tienen relación con los Gómez, los Iñiguez venden (droga) para los Gómez. Por eso no le dejaron entrar a mi hijo cuando venía corriendo.”

Santos recogió esta versión como parte del cuadro que justifica las detenciones, aunque aclaró que los imputados por encubrimiento podrían también haber “participado” en la desaparición, hipótesis que la fiscalía que continúe deberá explorar.

Qué sigue

El expediente queda ahora en manos del Equipo Fiscal N° 14, que deberá retomar la investigación desde este punto. La resolución de Santos deja pendientes varias medidas probatorias cuyos resultados podrían modificar el panorama e incluso replantear la cuestión de competencia: entre ellas, la ubicación de la campera de Axel, el análisis de los dispositivos secuestrados a Pucheta, y las declaraciones de imputados recibidas el mismo día de la resolución. Axel González, de 21 años, lleva once días desaparecido.

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