El ingeniero en Recursos Hídricos Hugo Rohrmann advirtió sobre la alta probabilidad de que durante la próxima primavera y verano se registre un nuevo fenómeno del “Súper Niño”, lo que podría traducirse en mayores precipitaciones en gran parte de la cuenca del río Paraná. Sin embargo, aclaró que todavía es prematuro determinar la magnitud del evento y sus efectos concretos sobre la región.
En declaraciones a CIUDAD TV, el especialista explicó que El Niño consiste en un calentamiento anormal de las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial, un fenómeno que altera los patrones climáticos a escala global.
“El fenómeno del Niño es un calentamiento anormal de las aguas del Pacífico a la altura del Ecuador. Al estar más calientes que lo normal, hay mayor evaporación, más humedad en la atmósfera y, por lo tanto, mayores precipitaciones en distintas regiones del mundo”, señaló.
Rohrmann recordó que los episodios más intensos de El Niño han estado asociados históricamente a importantes inundaciones y crecidas extraordinarias de los grandes ríos. En el caso del Nordeste argentino, destacó especialmente el antecedente de 1982-1983, cuando el río Paraná permaneció durante casi un año en niveles excepcionalmente altos.
Un 90% de probabilidad, pero muchas incógnitas
El especialista indicó que los distintos modelos climáticos coinciden en señalar una alta probabilidad de que el fenómeno se desarrolle durante el segundo semestre del año, aunque aún existen incertidumbres sobre su intensidad y sobre las zonas que recibirán el mayor impacto.
“Todos los modelos están dando la posibilidad del fenómeno del Niño para primavera-verano. La posibilidad concreta de mayores lluvias existe. Lo que no se sabe todavía es a quién le va a tocar”, afirmó.
En ese sentido, recordó que durante el último evento de El Niño, en 2023, los efectos más severos se concentraron en el estado brasileño de Río Grande do Sul, donde las inundaciones provocaron más de 230 muertes, mientras que el río Paraná mantuvo niveles relativamente bajos.
“Hubo una concentración extraordinaria de lluvias en el sur de Brasil, pero el resto de la cuenca del Paraná prácticamente no sintió el impacto. Por eso hoy la gran pregunta es dónde se concentrarán las precipitaciones”, explicó.
Según Rohrmann, recién entre julio y agosto los servicios meteorológicos de Argentina y Brasil podrán ofrecer proyecciones más precisas sobre las regiones con mayores probabilidades de registrar lluvias extraordinarias.
Los riesgos para el Gran Resistencia
Consultado sobre las posibles consecuencias para el área metropolitana del Gran Resistencia, el ingeniero explicó que la región presenta características que la vuelven particularmente vulnerable frente a períodos de lluvias intensas.
“Tenemos tres motivos de preocupación: una posible crecida del río Paraná, una crecida del río Negro y las lluvias locales que deben ser evacuadas mediante estaciones de bombeo”, detalló.
Recordó además que la ciudad está emplazada en el valle de inundación del Paraná, razón por la cual históricamente fue necesario construir sistemas de defensa para proteger a la población de las crecientes.
A diferencia de lo ocurrido en Río Grande do Sul, donde los cursos de agua descienden rápidamente desde zonas serranas y generan inundaciones violentas, en el Chaco los procesos suelen ser más lentos. Sin embargo, eso no impide que se produzcan anegamientos extensos y complicaciones para miles de vecinos.
“Cuando ocurren estos fenómenos generalmente no solo crece el Paraná, sino que también llueve sobre la ciudad. Y nosotros ya tenemos dificultades naturales para evacuar grandes volúmenes de agua”, sostuvo.
Prepararse y fortalecer la información oficial
Rohrmann consideró que ya no hay tiempo para encarar grandes obras de infraestructura antes de la próxima temporada lluviosa, aunque sí es posible mejorar la preparación operativa de los organismos responsables.
“Ya llegamos tarde para construir nuevos conductos. Lo que sí se puede hacer es revisar equipos, contar con bombas de repuesto, coordinar recursos y preparar planes de contingencia”, indicó.
Asimismo, remarcó la necesidad de mantener en condiciones los canales, lagunas y sistemas de drenaje, independientemente de la evolución de El Niño.
“No hace falta esperar un anuncio. Ya sabemos por experiencia que cuando llueven más de 100 milímetros aparecen problemas. El mantenimiento tiene que ser permanente”, señaló.
Finalmente, el especialista llamó a la prudencia frente a las especulaciones sobre un supuesto “Súper Niño”, una denominación que consideró poco rigurosa desde el punto de vista técnico.
“Yo hoy no puedo asegurar que vayamos a tener un súper Niño. Esa calificación no existe técnicamente y tampoco se sabe aún cuál será la magnitud del calentamiento. Lo importante es seguir la información oficial y actuar en función de datos confiables”, concluyó.
En ese sentido, destacó el rol que deben cumplir organismos como el Servicio Meteorológico Nacional, la Administración Provincial del Agua y los municipios para informar con claridad sobre la evolución de la situación y permitir que la población adopte los recaudos necesarios con suficiente anticipación.
