La secretaria general de AMMAR pasó la reciente noche detenida junto a otras dos compañeras luego de incendiar un tacho de basura durante el reclamo por la muerte de una trabajadora sexual. La referente sindical denunció un desmedido operativo policial: “Les importa más un tacho que la vida de nuestras compañeras”.

Fue interceptada junto a dos compañeras cuando ingresaba a su domicilio. Desde AMMAR aseguran que el arresto se dio “inmediatamente después de que las trabajadoras realizaran una intervención ante la muerte dudosa de una de sus compañeras”.

Georgina Orellano, referente del Sindicato de trabajadoras Sexuales (AMMAR), fue detenida en la noche de este miércoles junto a sus compañeras Estrella Santana y Victoria Arriondo mientras ingresaba a su domicilio. Activistas y sindicatos se concentraron frente al Ministerio Público Fiscal (Suipacha 150) para exigir su inmediata liberación.

Según informaron las organizaciones, la detención se produjo en el marco de un “operativo desproporcionado” que involucró a seis patrulleros de la Comisaría 1C, “inmediatamente después de que las trabajadoras realizaran una intervención ante la muerte dudosa de una de sus compañeras”.

Las tres mujeres fueron llevadas primero a la repartición en San Juan 1745, y luego fueron trasladadas a la sede del Ministerio Público Fiscal. Se les acusa por “daño agravado e incendio”, aunque hasta ese momento no se ha notificado qué fiscalía interviene en la causa. La audiencia está programada para el mediodía de este jueves.

En libertad

Orellano fue liberada en la tarde de este jueves, junto a sus compañeras Estrella Santana y Victoria Arredondo, tras pasar la noche detenidas en la sede del Ministerio Público Fiscal por tan solo incendiar un tacho de basura durante el reclamo por la muerte de otra trabajadora sexual.

La titular de AMMAR explicó que habían acudido a la puerta del hotel porque, a las 4 de la mañana, recibieron la noticia de que “en el pasillo del primer piso, el SAME había constatado la muerte de nuestra compañera Rachel”. “Nos convocamos en la puerta del hotel con velas, porque es un ritual que hacemos con todas nuestras compañeras. así las despedimos”, explicó.

Orellano señaló que luego de intentar a hablar con el encargado del hotel y los vecinos y vecinas que alquilan sus habitaciones allí, vieron cómo se colgaba un cartel que decía: “Habitación disponible”. “Ante esa provocación encendimos un tacho. Nuestra vida no vale nada”, se quejó.

La titular de AMMAR contó que la muerte de su compañera se debió a que tres chicos en situación de calle pusieron “algo en su bebida” para sedarla y robarle, pero “se les fue la mano”. “No queremos cárcel para los pibes, pero sí Justicia para Rachel. Es una situación difícil”, lamentó.

Página/12

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