Los campeones defensores inician la fase de eliminación directa en una ciudad convulsionada. No lo hará en la tierra del soccer, organizadora de dos Mundiales y todavía sorprendida por el reglamento, sino en una Miami anexionada por la Argentina en estos días dada la tremenda cantidad de hinchas que copó la ciudad y promete hacerse sentir muy fuerte desde las 19 en el Estadio Hard Rock, donde hará un calor infernal y quizá llueva.

La peculiaridad del rival – con 530 mil habitantes se convirtió en la nación más pequeña en clasificar a una instancia de eliminación directa – y la novedad de la fase de dieciseisavos, le agregan un halo de misterio a la cita. Aroma a partido de fase de grupos con castigo máximo en caso de equivocar el camino. En ese sentido, el experto chofer de La Scaloneta, a punto de alcanzar su viaje número 100, señaló con palabras la ruta más adecuada.

“Estamos bien, lógicamente ilusionados como todo el mundo, pero hay un rival que hay que enfrentar, que hay que respetar, que ha hecho muy bien las cosas… Ya lo habíamos visto, no porque nos toque ahora, ya lo veníamos analizando como un posible rival y hay que respetarlo”, analizó.

Su fiel discípulo, Rodrigo De Paul, compañero suyo en 89 de los 99 partidos, prologó al DT en conferencia de prensa: “Es un error pensar en cuántos partidos quedan. Estamos pensando en el partido de mañana, con mucha responsabilidad. Para mí este partido es el último, lo tomo así, voy a dejar todo para que no lo sea pero esa es la mentalidad”.

Será la primera vez que la Selección se mida a un elenco africano en instancias de eliminación directa de un Mundial de Mayores. Todos sus anteriores cruces contra países del continente verdaderamente viejo fueron por grupos, con siete victorias y el indeleble 0-1 ante Camerún en el ‘90.

De encontrar algún antecedente similar hay que escapar de la cita máxima: semifinales contra Egipto en los Juegos de Ámsterdam 1928 (6-0), semis contra Costa de Marfil en la Confederaciones 1992 (4-0) y las finales de Atlanta ‘96 con Nigeria (ya Sub 23; 2-3) y Beijing 2008 también contras las Águilas Verdes (1-0). Como para sumar, también están las definiciones del Sub 20 2001 contra Ghana (3-0), el 2005 con Nigeria (2-1) y el 2025 con Marruecos (0-2).

Enfrente de los campeones del mundo habrá esta vez un elenco que está ante la posibilidad de su vida y, acaso, el mayor golpe en la historia de los Mundiales. Llega invicto pero sin triunfos y su DT, Bubista, practica la misma filosofía de Scaloni: respeto al rival sobre todas las cosas, aunque con armas muy diferentes. Su imbatibilidad hasta ahora se basa en tres pilares, el arquero Vozinha, fenómeno de redes (y no sólo las sociales), y los centrales Diney Borges y Pico Lopes, irlandés de nacimiento.

En cuanto al ataque, los Tiburones Azules llevan dos goles, ambos gentileza de la defensa uruguaya y bien capitalizados. Si lo suyo es el empate, están en la instancia justa. Por suerte para nosotros, del otro lado estarán Lionel Messi, el Dibu Martínez y, como si fuera poco, un estadio repleto de argentinos.

Página 12

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