“No tiene el más mínimo sentido. Hay que refutarlo de cabo a rabo”, aseguró. El senador nacional chaqueño aseguró que el Presidente desconoce la historia productiva nacional, advirtió sobre una acelerada desindustrialización y sostuvo que el modelo económico actual “expulsa empresas, destruye empleo y precariza el trabajo”.
Las declaraciones del presidente Javier Milei, quien defendió la apertura económica asegurando que la Argentina solo tiene “dulce de leche, biromes y colectivos”, generaron varias críticas en ciertos sectores de la política argentina.
Quien salió el cruce fue el senador nacional por Fuerza Patria, Jorge Capitanich, quien calificó esos dichos como “una barbaridad” y sostuvo que reflejan un profundo desconocimiento de la historia industrial del país.
“No tiene el más mínimo sentido. Hay que refutarlo de cabo a rabo”, sostuvo en diálogo con el padre Juanka Molina en Rompiendo moldes por Radio 750.
Para el senador, la Argentina cuenta con una estructura productiva mucho más amplia de lo que plantea Milei. Enumeró sectores como alimentos, tabaco, textiles, cuero, madera, papel, petróleo, químicos, caucho, plásticos, minerales, metalurgia, transporte, muebles y productos de oficina, entre otros, como parte de una matriz industrial consolidada a lo largo de la historia.
Asimismo recordó que el desarrollo manufacturero argentino atravesó distintas etapas, desde los primeros talleres artesanales hasta la industrialización por sustitución de importaciones y la recuperación productiva iniciada tras la crisis de 2001. En ese sentido, aseguró que los momentos de mayor crecimiento del Producto Bruto Industrial fueron 1974 y 2015, durante los gobiernos de Juan Domingo Perón y Cristina Kirchner.
“Los momentos en que hubo una distribución más equitativa, con una relación cercana al 50% para trabajadores y 50% para empresarios, fueron en 1954, 1974 y 2015”, sostuvo.
“La desindustrialización comenzó con la dictadura”
El legislador afirmó que el deterioro del aparato productivo argentino comenzó con la última dictadura militar y que luego tuvo nuevas etapas durante la gestión de Mauricio Macri y, ahora, con Javier Milei.
“La desindustrialización acelerada y la destrucción del aparato productivo industrial se inicia con una velocidad extraordinaria en 1976. Tuvo un segundo ciclo destructivo con Macri y ahora viene un tercer ciclo verdaderamente devastador con el gobierno de Milei”, señaló.
“Hoy tenemos apreciación cambiaria, desindustrialización acelerada, destrucción del salario, pérdida de empleo formal y una creciente precarización laboral”, advirtió.
En tanto, el senador definió al actual esquema como una “economía dual y meramente extractivista”, basada en actividades primarias de alta concentración del ingreso y con fuerte exclusión social. “Lo que estamos observando es un modelo extractivista, con una enorme concentración de riqueza y exclusión social”, sostuvo.
“Cada pyme que cierra significa familias que se quedan sin trabajo. No son números; son personas concretas”, remarcó. Capitanich agregó que ya se perdieron más de 360.000 puestos de trabajo y cuestionó el discurso liberal del Gobierno nacional.
“Se presentan como liberales, pero controlan salarios, tipo de cambio, tasas de interés y tarifas siempre en beneficio de los sectores más concentrados”, afirmó.
Empresas que se van e inversión que no llega
Otro de los puntos que cuestionó fue la política para atraer inversiones. Recordó que durante los gobiernos de Néstor Kirchner, Cristina Kirchner y Alberto Fernández ingresaron entre 50.000 y 60.000 millones de dólares de inversión extranjera directa.
En contraste, aseguró que durante la gestión de Milei el saldo es negativo: “Tenemos una salida neta de aproximadamente 1.300 millones de dólares y cerca de 30 empresas multinacionales abandonaron el país. Ni siquiera regalando beneficios como el RIGI logran atraer inversiones”, afirmó.
También destacó que entre 2002 y 2023 el número de empresas pasó de unas 300.000 a aproximadamente 548.000, mientras que, según sostuvo, el actual Gobierno está revirtiendo ese proceso.
“Teníamos el salario mínimo más importante de América Latina y hoy cayó al puesto trece o catorce. Lo único que crece son los empleos precarios como Uber o las plataformas de reparto, mientras se destruye la estructura productiva del país”, concluyó.
Página 12
