De acuerdo a un informe de la entidad CONINAGRO, en la producción de yerba mate la participación del productor en el precio final del producto fue del 13%, por debajo de su participación histórica del 25%. En tanto, en arroz el productor registró una participación del 16%, inferior en 3 puntos porcentuales respecto de su promedio histórico (19%).

En el habitual informe “Semáforo de Economías Regionales”, de CONINAGRO, se analizó qué proporción del precio final que paga el consumidor corresponde al productor para once productos: carnes bovina, porcina, aviar y ovina, trigo (pan), arroz, yerba mate, vino, papa y hortalizas.

El indicador permite comparar la porción del precio de “góndola” que recibe el productor en el mes analizado con el promedio registrado para ese mismo mes en años anteriores. De esta manera, se identifica si la participación actual se ubica por encima o por debajo de su comportamiento histórico.

En mayo de 2026, 4 de las 11 actividades registraron una participación del productor superior a su promedio histórico para el mismo mes: papa, hortalizas, porcinos y ovinos.

En contraste, las 7 actividades restantes mostraron una menor participación del productor en el precio final respecto de sus valores históricos.

En el caso de las actividades de relevancia para la provincia de Corrientes, la yerba mate alcanzó un 13% de participación del productor en el precio final, comparado con su participación histórica del 25% para un mes de mayo.

En mayo, la tonelada de hoja verde se pagó al productor alrededor de $240.000, registrando una caída real del 20% interanual.

El área cultivada se mantuvo estable en 231 mil hectáreas. En los últimos doce meses, la producción alcanzó 847 mil toneladas, lo que representó una caída del 3% respecto al período anterior (733 mil toneladas).

Por su parte, el arroz registró una participación del 16%, también inferior en 3 puntos porcentuales respecto de su promedio histórico (19%).

En la producción arrocera, en mayo el productor recibió $280.000 por tonelada de arroz, manteniendo un incremento del 12% respecto a abril, y acumulando un aumento de tan solo un incremento interanual del 22%.

Las primeras proyecciones para la campaña 2025/26 estiman una superficie sembrada de 200.000 hectáreas, lo que implica 13% menos que la campaña pasada (230.000 ha). En producción, la campaña proyecta 1,4 millones de toneladas, unas 200.000 toneladas menos que en la campaña 2024/25, marcando una caída interanual del 13%.

Resto de las actividades

Dentro de los productos pecuarios, las actividades porcina y ovina fueron las que presentaron los mejores resultados. En la cadena porcina, el productor recibió el 37% del precio final, 2 puntos porcentuales por encima del promedio de los últimos cinco años para mayo (35%). En la cadena ovina, la participación alcanzó el 22%, superando en 2 puntos porcentuales su promedio histórico (20%).

Por el contrario, en el resto de las actividades (bovina, aviar y lechera) la participación del productor es menor respecto a sus participaciones históricos. En la cadena bovina y aviar, el productor captó el 58% y 40% del precio final, frente a un promedio histórico cercano al 62% y 44%, mostrando una menor participación en 2 puntos porcentuales para ambas economías. En la actividad lechera, la participación alcanzó el 23%, ubicándose 5 puntos porcentuales por debajo del promedio histórico (28%).

En los productos regionales también se observó, en general, una menor participación del productor respecto de los valores históricos, especialmente en yerba mate y vino, con diferencias que alcanzan los 11 puntos porcentuales. En vino, la participación actual se ubicó en 13% versus 24% y en el caso del trigo, medido a través de su participación en el precio del pan, el productor recibió el 9% del precio final, 3 puntos porcentuales por debajo del promedio histórico (12%).

Las diferencias de participación entre productos responden, en gran parte, a cómo está organizada cada cadena productiva. En aquellas con mayor nivel de industrialización o transformación, como el trigo, la yerba mate o el vino, la participación del productor suele ser menor, ya que el producto pasa por varios procesos antes de llegar al consumidor final.

En cambio, en productos con menor nivel de procesamiento, como algunas hortalizas o la papa, la proporción que queda en manos del productor suele ser mayor. También inciden los costos de cada una de las etapas, esto se verifica principalmente en las participaciones relativamente altas del productor en las carnes, donde los costos de producción primaria pesan mucho en los costos finales de toda la cadena.

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