El escultor y referente cultural chaqueño destacó el nivel técnico de los artistas que participan de la Bienal del Chaco y aseguró que el evento permitió formar un público con mayor conocimiento y sensibilidad hacia el arte. “Nos pertenece a todos, cada una de las esculturas que están en la calle”, afirmó.

A pocas jornadas del cierre de una nueva edición de la Bienal Internacional de Escultura, el escultor y referente cultural chaqueño Humberto Gómez Lollo realizó un balance positivo del evento y destacó tanto la calidad de los artistas participantes como el crecimiento del vínculo entre la comunidad y las obras que forman parte del patrimonio urbano de Resistencia.

En declaraciones a CIUDAD TV, Gómez Lollo puso el foco en el trabajo de los diez escultores internacionales que compiten en esta edición y resaltó el dominio técnico que demostraron durante el proceso creativo. “Con respecto al balance y a los escultores, porque yo miro la parte de las esculturas, la de los diez escultores internacionales y el de los estudiantes, el premio Líder, yo te diría muy, muy positivo”, expresó.

El artista explicó que el nivel observado en la competencia lo sorprendió especialmente por el conocimiento que los participantes tienen sobre el mármol, material elegido para esta edición. “Me llamó la atención que los diez escultores se ve que son muy conocedores del mármol. Por la forma en que desde que empezaron a trabajar y lo han hecho hasta hoy, son conocedores total”, señaló.

“Estos diez son excepcionales desde el primer momento en que empezaron a trabajar. Yo miro mucho la parte técnica, como cuando soy jurado, miro la parte técnica de acuerdo al material. Y en este caso realmente los admiro a los diez por la forma de trabajar”, agregó.

Según Gómez Lollo, esa preparación técnica garantiza que la ciudad recibirá obras de gran calidad. “Eso ya es muy positivo, porque quiere decir que nos van a dejar obras excelentes. El hecho de saber trabajar y todos están llegando realmente a la maqueta, que es el proyecto que ellos presentaron para ser seleccionados”, sostuvo.

Un público que creció junto a la Bienal

El escultor también destacó la evolución del público chaqueño, que con el paso de las décadas incorporó mayores herramientas para apreciar y comprender el arte. “Una persona de 50 años tenía 12 cuando empezamos el primer concurso en la Plaza en 1988”, recordó.

Gómez Lollo explicó que la relación entre la comunidad y las esculturas comenzó a construirse desde aquellos primeros concursos realizados en la Plaza 25 de Mayo y que ese proceso generó nuevas generaciones vinculadas al arte.

“En todo ese tiempo, con todo respeto lo digo, la gente ha crecido en el sentido de cómo se aprecia una obra. A mí constantemente la gente me hace preguntas que realmente me gustan, me encantan, transmito siempre lo poco o mucho que sé”, afirmó.

En ese sentido, remarcó que la Bienal también fue una fuente de inspiración para nuevos artistas. “He tenido varios alumnos que se hicieron escultores por ver a los escultores trabajar al aire libre. Por eso se entusiasmaron y en un momento fueron a estudiar conmigo”, contó.

“Resistencia es única en el mundo”

Al referirse a la identidad escultórica de la capital chaqueña, Gómez Lollo aseguró que la presencia de obras en espacios públicos convierte a Resistencia en una ciudad singular.

“Si hablamos de escultura, Resistencia es única en el mundo. Yo que tuve la suerte de andar por Estados Unidos, por Europa, por Oriente, hay grandes monumentos, grandes obras de arte, pero nosotros tenemos en nuestra ciudad obras de 40 centímetros, que son esculturas, hasta dos metros, dos metros veinte de altura”, destacó.

Para el artista, esa diversidad es la principal diferencia con otras ciudades. “Esa es la diferencia, que en otras ciudades no existe lo que nosotros le llamamos con tanto amor, tanto cariño, nuestra ciudad de las esculturas”, expresó.

Además, resaltó el sentido de pertenencia que generaron esas obras en los vecinos. “Una persona de 50 años se crió, porque desde 1961 se colocan las seis primeras esculturas, se crió y es parte de su paisaje ver las esculturas. Entonces nos pertenece a todos, cada una de las esculturas que están en la calle”, afirmó.

En esa línea, valoró el cuidado que la ciudadanía tiene sobre el patrimonio escultórico. “Todo eso es educación realmente, el respetar, no tocarla. Si a veces tiene algún papel o algo, la gente le saca, la cuida. Entonces creo que nos fuimos educando, con el buen sentido de la palabra, todos los resistencianos”, sostuvo.

De la Ciudad de las Esculturas a la provincia escultórica

Finalmente, Gómez Lollo destacó el crecimiento de otros puntos del Chaco que comenzaron a desarrollar sus propios espacios dedicados al arte escultórico, como Castelli, General San Martín, Sáenz Peña, Presidencia de la Plaza, Santa Silvina y Río Bermejito.

“Me parece muy, pero muy bien que se hable de la provincia de las esculturas o Chaco Escultórico”, afirmó. Y agregó: “Nosotros tenemos algo, los escultores, la posibilidad de iniciarnos con un material que tenemos a mano, que es la madera, que tenemos que cuidarla, respetarla. Creo que casi todos nos iniciamos con ese material y después pasamos a otro”.

Para el referente cultural, la Bienal de Resistencia fue el punto de partida de un movimiento que hoy se extiende por todo el territorio provincial. “Muy bien dicho por esa persona que te decía que es la provincia de las esculturas o Chaco Escultórico”, concluyó.

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