El presidente de la entidad de los estacioneros, Isabelino Rodríguez, alertó que la retracción sostenida del consumo y el cambio en los hábitos de compra están deteriorando los ingresos del sector. Reclamó adecuar los contratos para evitar un mayor deterioro.

La baja sostenida en las ventas de combustibles, el corrimiento de los consumidores hacia productos de menor precio y una estructura de costos que continúa en ascenso configura un escenario cada vez más complejo para las Estaciones de Servicio.

En este contexto, el presidente de la Confederación de Entidades del Comercio de Hidrocarburos y Afines de la República Argentina, Isabelino Rodríguez, analizó en diálogo con Surtidores la situación del sector y planteó la necesidad de revisar distintos aspectos del negocio para recuperar rentabilidad y garantizar la continuidad de las inversiones.

  • La venta de combustibles encadena cinco meses de retroceso
  • La comercialización de naftas y gasoil al público volvió a mostrar signos de desaceleración en junio, aunque el desempeño no fue uniforme. Las diferencias entre regiones, marcas y productos volvieron a quedar en evidencia, con el Gasoil G3 como la principal excepción a la tendencia general.
  • ¿Cómo está impactando la caída sostenida del consumo de combustibles en la operación de las Estaciones de Servicio?
  • La disminución de la demanda ya no puede interpretarse como un fenómeno transitorio. Durante todo el primer semestre se fue profundizando y, aunque siempre esperamos una recuperación, hoy observamos una tendencia que podría extenderse durante el resto del año. Para las Estaciones de Servicio esto implica una ecuación muy difícil de sostener: comercializamos menos volumen, pero mantenemos prácticamente la misma estructura operativa. Esa combinación reduce los ingresos y presiona cada vez más sobre la rentabilidad.
  • Además de la baja en las ventas, ¿qué efecto tiene el crecimiento de los combustibles grado 2 frente a los premium?
  • Es otro factor que agrava la situación. La migración hacia productos de menor valor modifica el mix de comercialización y también reduce la retribución que reciben las Estaciones de Servicio, ya que las comisiones asociadas a los combustibles premium son superiores. Es un cambio en los hábitos de consumo que responde al contexto económico, pero que termina afectando directamente los resultados del negocio.
  • ¿Qué acciones está impulsando CECHA para enfrentar este escenario?
  • Estamos trabajando junto con las cámaras y federaciones de todo el país para reducir la presión sobre los costos operativos. Buscamos generar mejores condiciones en las mesas de compra y de servicios para los estacioneros, pero también insistimos en la necesidad de revisar cargas que hoy representan un peso innecesario para la actividad. Entre ellas están los costos derivados del uso creciente de los medios de pago digitales, el sistema de trazadores y las tasas viales, que terminan encareciendo la operatoria sin aportar competitividad. Paralelamente, promovemos nuevos convenios colectivos de trabajo que permitan modernizar la actividad y adaptarla a las necesidades actuales.
  • Si esta tendencia continúa durante el segundo semestre, ¿qué consecuencias podría tener para el sector?
  • Las Estaciones de Servicio vienen haciendo un esfuerzo muy importante para optimizar sus estructuras, mejorar procesos y administrar con mayor eficiencia sus recursos. Sin embargo, existe un límite para esa capacidad de ajuste. Llegado ese punto, será indispensable que las compañías petroleras también acompañen este proceso.
  • ¿Qué cambios consideran necesarios en la relación con las compañías petroleras?
  • Creemos que es momento de simplificar y agilizar el vínculo comercial. Los contratos que unen a las petroleras con los operadores son de largo plazo y fueron concebidos para un mercado con una dinámica muy distinta de la actual. Si los volúmenes vendidos disminuyen de manera sostenida, también debería revisarse la retribución que reciben las Estaciones de Servicio para que la actividad continúe siendo económicamente viable.
  • ¿Existe margen para alcanzar esos acuerdos?
  • Confiamos en el diálogo y creemos que todavía hay tiempo para encontrar soluciones. Nuestro planteo apunta justamente a abrir esa discusión antes de que la situación se profundice. Si logramos adecuar las condiciones contractuales al contexto actual, será posible atravesar esta coyuntura preservando la sustentabilidad de toda la red.
  • ¿Qué ocurriría si esos cambios no se concretan?
  • El riesgo es que muchas Estaciones de Servicio continúen perdiendo capacidad económica y que ese deterioro termine afectando a toda la red. No se trata únicamente de la rentabilidad de cada empresa, sino de preservar un sistema de abastecimiento que resulta estratégico para el país. Por eso insistimos en que las medidas deben adoptarse a tiempo. Cuanto más se demoren las decisiones, más difícil será revertir los efectos de este escenario y sostener las inversiones que el sector necesita para seguir evolucionando.

Surtidores

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