Moderna sorprendió al mercado con resultados positivos de Fase 3 para su tratamiento personalizado contra el melanoma. Así, el avance clínico impulsó con fuerza a la acción y reavivó las apuestas sobre el potencial de su plataforma oncológica.
Las acciones de Moderna, la biotecnológica estadounidense que desarrolla vacunas y tratamientos a partir de instrucciones genéticas que enseñan al organismo a producir una respuesta específica, se dispararon 177,2% este miércoles en Wall Street, hasta cerrar en u$s174,38, después de tocar un máximo intradiario de u$s194,46.
El salto llevó la capitalización bursátil de la compañía hasta aproximadamente u$s69.400 millones, luego de conocerse resultados positivos para su tratamiento personalizado contra el melanoma desarrollado junto con Merck, uno de los mayores laboratorios farmacéuticos del mundo y referente en tratamientos oncológicos e inmunoterapia.
El ensayo de fase 3 INTerpath-001, realizado sobre 1.137 pacientes con melanoma de alto riesgo que ya habían sido operados, comparó dos grupos: uno recibió Keytruda, un medicamento de Merck que ayuda al sistema inmunológico a atacar las células cancerosas, mientras que el otro recibió ese mismo tratamiento combinado con intismeran autogene, la vacuna personalizada desarrollada junto con Moderna.
Esta vacuna se fabrica específicamente para cada paciente a partir de las características genéticas de su tumor. Su objetivo es “enseñarle” al sistema inmunológico a reconocer las células cancerosas y atacarlas si vuelven a aparecer. Según informaron las compañías, quienes recibieron la combinación tuvieron mejores resultados que aquellos tratados únicamente con Keytruda.
En particular, el estudio logró dos resultados relevantes: redujo el riesgo de que el cáncer regresara después de la cirugía y también mostró una mejora en la prevención de metástasis a distancia, es decir, de que la enfermedad reaparezca y se extienda hacia otros órganos.
El avance es especialmente importante porque se trata del primer ensayo de fase 3 exitoso de una vacuna personalizada contra el cáncer basada en ARN mensajero. En términos prácticos, esto supone una de las pruebas más sólidas hasta ahora de que la tecnología que Moderna utilizó en las vacunas contra el Covid también puede aplicarse para desarrollar tratamientos individualizados contra el cáncer.
Aun así, las empresas deberán continuar siguiendo a los pacientes para determinar, entre otras cuestiones, si el tratamiento también logra prolongar la supervivencia general.
El resultado de fase 3 también reforzó las señales positivas que Moderna y Merck habían observado en estudios anteriores. En el seguimiento a cinco años de fase 2b, la combinación había conseguido una reducción del 49% en el riesgo de recurrencia o muerte y del 59% en el riesgo de metástasis a distancia o muerte respecto de Keytruda solo.
Sin embargo, para el mercado el principal atractivo podría estar más allá del melanoma. Moderna y Merck mantienen actualmente nueve ensayos de fase 2 y 3 que prueban esta misma tecnología en distintos tumores y estadios de la enfermedad, entre ellos cáncer de pulmón, vejiga y riñón.
Ese punto es clave para la valuación de la compañía: si los buenos resultados logran repetirse en otros tipos de cáncer, el tratamiento dejaría de ser una oportunidad limitada al melanoma y pasaría a validar una plataforma con un mercado potencial mucho mayor.
Además, una expansión exitosa del programa oncológico permitiría a Moderna diversificar sus fuentes de ingresos y reducir su dependencia del negocio de vacunas respiratorias, que todavía concentra buena parte de su actividad comercial.
El potencial comercial explica por qué Wall Street reaccionó con tanta fuerza. Barclays estima que solamente en melanoma el tratamiento podría alcanzar ventas cercanas a u$s3.000 millones anuales hacia 2035, mientras que Jefferies proyectó que las ventas máximas globales podrían ubicarse en varios miles de millones de dólares si alcanza una participación elevada del mercado.
Para RBC Capital Markets, además, la fortaleza necesaria para que el ensayo alcanzara significancia estadística ya en el análisis interino podría generar un efecto positivo sobre el resto del programa oncológico.
Esta es justamente la principal tesis alcista para Moderna: que el melanoma no sea un producto aislado, sino la primera validación comercial de una tecnología aplicable a múltiples cánceres.
No obstante, la suba de 177% elevó considerablemente el precio de entrada y parte de ese escenario favorable ya comenzó a quedar reflejado en la valuación.
Desde Citi, por su parte, advirtieron que todavía falta conocer cuánto reduce concretamente el tratamiento el riesgo de que el cáncer vuelva o avance, qué tan consistente es ese beneficio entre los pacientes y cuál es su perfil completo de seguridad.
También será importante saber cuánto tiempo y qué costo requiere fabricar una vacuna personalizada para cada paciente, un factor clave para determinar si el tratamiento puede producirse a gran escala. Hasta que no se conozcan esos datos, resulta difícil estimar con precisión el potencial comercial del medicamento y cuánto valor adicional podría aportar a Moderna.
A esto se suma que Moderna todavía atraviesa una etapa de transición financiera. En el segundo trimestre registró ingresos por alrededor de u$s145 millones y una pérdida neta cercana a u$s782 millones, mientras continúa financiando el desarrollo de su pipeline.
De esta manera, después de que la acción casi triplicara su valor en una sola rueda, la oportunidad para los inversores pasó a depender menos del éxito puntual contra el melanoma y más de la capacidad de Moderna para transformar ese avance en una franquicia oncológica multimillonaria.
Los próximos catalizadores serán la publicación de los resultados completos de fase 3, el avance del proceso regulatorio y, especialmente, las pruebas de que la misma tecnología puede funcionar en otros tipos de cáncer. Esos factores serán determinantes para definir si la fuerte revalorización de Moderna todavía tiene margen para continuar o si buena parte del potencial ya quedó incorporado en el precio.
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