miércoles, septiembre 16

Las psicólogas Laura Díaz y Antonella Melagrani, de la Dirección de Guardia Remota de Salud Mental del Chaco, explicaron cómo funciona el dispositivo que brinda atención las 24 horas y remarcaron que la prevención del suicidio requiere escuchar, preguntar y acompañar. También señalaron la importancia de que familiares, amigos, docentes y compañeros de trabajo puedan consultar cuando detectan señales de alarma.

En el marco del mes de la prevención del suicidio, las psicólogas Laura Díaz y Antonella Melagrani, integrantes de la Dirección de Guardia Remota de Salud Mental del Chaco, explicaron en declaraciones a CIUDAD TV cómo funciona el dispositivo provincial y cuál es su rol frente a situaciones de crisis y padecimientos vinculados con la salud mental.

La Guardia Remota de Salud Mental depende de la Dirección de Salud Mental del Ministerio de Salud Pública del Chaco y está disponible para toda la provincia durante las 24 horas. El servicio funciona mediante llamadas telefónicas y WhatsApp y es atendido por profesionales de salud mental, que realizan una primera escucha y brindan orientación frente a las distintas situaciones que plantea la comunidad.

Díaz explicó que durante septiembre se reforzaron las acciones de difusión y sensibilización en torno a la prevención del suicidio, a partir del Día Mundial para la Prevención del Suicidio, que se conmemora cada 10 de septiembre. En ese sentido, remarcó que se trata de una problemática que puede prevenirse y que existen herramientas y dispositivos para acompañar a quienes atraviesan momentos de sufrimiento.

No es necesario estar en una situación límite para pedir ayuda

Uno de los aspectos destacados durante la entrevista fue que la Guardia Remota no está destinada únicamente a quienes atraviesan directamente una situación de crisis. Familiares, amigos, compañeros de trabajo, docentes y otras personas cercanas también pueden comunicarse cuando detectan cambios o situaciones que les generan preocupación.

“Muchas de las consultas que recibimos no son de las personas que están atravesando alguna situación difícil, sino de familiares, amigos, allegados o compañeros de trabajo que identifican que algo puede estar pasando”, explicaron.

El dispositivo cuenta además con atención nocturna, por lo que puede recurrirse a un profesional incluso durante la madrugada.

Las especialistas señalaron que, además de realizar una primera escucha, uno de los objetivos es orientar a la persona respecto de los recursos disponibles en el sistema público de salud y facilitar el acceso a los dispositivos de atención existentes en la provincia.

Hablar del suicidio no induce a hacerlo

Durante la entrevista también se abordó uno de los principales mitos relacionados con la prevención del suicidio: la creencia de que preguntar directamente a una persona si tiene pensamientos de muerte o de quitarse la vida puede inducirla a realizarlo.

Melagrani sostuvo que esa idea es incorrecta y que, por el contrario, es necesario poder poner en palabras aquello que está ocurriendo.

“Hay que poner en palabras lo que pasa, hay que acercarse a esa problemática, hay que hablarla, no hay que tener miedo”, señaló.

En esa línea, las profesionales destacaron la importancia de preguntar cómo está una persona, ofrecer escucha y evitar respuestas que minimicen o cuestionen su sufrimiento. Frases como “tenés una vida hermosa” o “no tenés motivos para estar así” pueden desconocer la manera particular en que cada persona experimenta una situación.

La propuesta, explicaron, consiste en acercarse desde la escucha y ofrecer ayuda: preguntar qué necesita la persona, hacerle saber que no está sola y acompañarla en la búsqueda de asistencia.

Los factores sociales también inciden

Consultadas sobre una eventual percepción de un incremento de las situaciones vinculadas al suicidio, las profesionales señalaron que existe una combinación de factores sociales y contextuales que atraviesan a la población.

Mencionaron, entre otros aspectos, las consecuencias que todavía pueden observarse luego de la pandemia y el aislamiento por COVID-19, además de las dificultades laborales, sociales y económicas de la actualidad.

También hicieron referencia a las presiones vinculadas con determinados modelos de éxito, especialmente entre adolescentes y jóvenes: la exigencia de alcanzar rápidamente determinados objetivos, acceder a bienes, tener éxito laboral y responder simultáneamente a múltiples expectativas sociales.

Las especialistas señalaron además situaciones de soledad entre adultos mayores y la necesidad de prestar atención a las personas del entorno, independientemente de su edad.

En ese contexto, insistieron en la importancia de no esperar a que aparezca una situación extrema para intervenir. La posibilidad de preguntar, escuchar y acompañar puede constituir un primer paso para que una persona pueda pedir ayuda.

El rol de los medios y la responsabilidad al informar

Otro de los puntos abordados fue el tratamiento periodístico de los suicidios. Las profesionales destacaron que los medios de comunicación tienen una responsabilidad importante a la hora de informar sobre esta problemática.

Plantearon que el abordaje debe evitar el morbo y los detalles innecesarios sobre el hecho y, en cambio, brindar información que pueda ser útil para otras personas que estén atravesando una situación similar.

En ese sentido, consideraron fundamental que una cobertura periodística incluya información sobre dónde pedir ayuda y cuáles son los recursos disponibles.

También señalaron que un antecedente de suicidio dentro de la familia o del grupo afectivo cercano puede constituir un factor de riesgo, por lo que consideraron importante poder hablar de estas situaciones y romper con los silencios que históricamente rodearon a la problemática.

Salud mental: entre la desestigmatización y la patologización

Las profesionales también destacaron que en los últimos años hubo una mayor apertura social hacia la consulta con psicólogos y psiquiatras, lo que permitió cuestionar algunos de los prejuicios que asociaban la atención en salud mental con la idea de “estar loco”.

Sin embargo, advirtieron sobre otro fenómeno: la tendencia a patologizar situaciones propias de la vida cotidiana.

En ese sentido, plantearon que no todo comportamiento que genera dificultades en un niño o adolescente necesariamente requiere una intervención terapéutica. Por ejemplo, determinadas conductas en el ámbito escolar o familiar deben ser comprendidas dentro del contexto en el que se producen y no necesariamente traducirse en un diagnóstico.

La Guardia Remota también cumple allí una función de orientación para padres, docentes y otros adultos referentes que necesitan herramientas para abordar situaciones complejas.

“Los psicólogos tampoco resolvemos todo”, explicaron, y remarcaron que existen situaciones en las que el acompañamiento del entorno afectivo puede ser más adecuado que una intervención terapéutica.

Qué recursos existen en la provincia

La Guardia Remota también funciona como un dispositivo de orientación para acceder a otros servicios de salud mental. Las profesionales señalaron que cada vez existen más equipos y profesionales de psicología en los centros de salud, por lo que una persona puede recurrir al establecimiento más cercano y consultar por la disponibilidad de atención.

Además, recordaron que el Hospital Julio C. Perrando cuenta con una guardia de salud mental las 24 horas para situaciones de urgencia.

En ese sentido, explicaron que actualmente no debería utilizarse el criterio de “zona programática” para impedir una primera atención. Ante una persona que consulta, corresponde realizar una primera escucha y evaluar la situación para determinar cuál es el dispositivo más adecuado.

La Guardia Remota también recibe consultas de personas que necesitan orientación para conseguir un turno o saber dónde pueden acceder a atención psicológica.

El mensaje central de las profesionales durante la entrevista fue que la prevención requiere involucrarse con el otro: prestar atención a los cambios, preguntar cómo está, escuchar sin juzgar y ofrecer ayuda cuando sea necesario.

“Hablar, preguntar qué te pasa, no te veo bien, ¿necesitás algo?”, plantearon como algunas de las formas concretas de acercamiento. En situaciones de sufrimiento, remarcaron, que una persona pueda dar el paso de pedir ayuda constituye un momento importante que debe ser acompañado.

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