En los primeros siete meses, la Argentina exportó 403.100 toneladas por u$s2.768,6 millones. El volumen creció 6,7%, pero la facturación saltó 41,8% por los precios internacionales, mientras la menor oferta local impulsa las importaciones.
La carne vacuna atraviesa 2026 con una combinación de producción local a la baja, exportaciones que mantienen volúmenes similares a los de los últimos años, pero generan muchos más dólares y, al mismo tiempo, importaciones que comenzaron a ganar terreno para cubrir parte de la menor disponibilidad de carne en el mercado interno.
En los primeros siete meses del año, la Argentina exportó 403.100 toneladas de carne refrigerada y congelada por aproximadamente u$s2.768,6 millones, según el último informe del Consorcio de Exportadores de Carnes Argentinas (ABC). Frente al mismo período de 2025, los embarques aumentaron 6,7% en volumen, mientras que la facturación creció 41,8%.
La fuerte suba de la facturación se explica principalmente por la recuperación de los precios internacionales. En julio, por ejemplo, se enviaron al exterior 64.900 toneladas por u$s461,9 millones. El volumen creció apenas 1,8% interanual, pero los ingresos avanzaron 29,9%. El precio promedio alcanzó los u$s7.123 por tonelada, un 27,5% más que los u$s5.585 registrados doce meses antes.
Miguel Schiariti, presidente de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA), explicó a Ámbito que el crecimiento de la facturación no responde principalmente a una mayor cantidad de carne enviada al exterior.
“El aumento no se explica por el volumen de exportaciones, sino por el precio. En los últimos tres años la carne en el exterior aumentó entre 35% y 45%”, sostuvo. Según el empresario, las dificultades de producción que atraviesan diferentes mercados ganaderos contribuyeron a fortalecer los valores internacionales.
Víctor Tonelli, consultor, analista de mercado y productor ganadero, señaló que la menor oferta también modificó la relación entre el mercado interno y las exportaciones. Actualmente, alrededor del 28% de la producción argentina tiene como destino la exportación, frente a niveles cercanos al 25% que se registraban durante los últimos años.
“La oferta se cayó para todos. La exportación se mantuvo o subió ligeramente, pero con menos producción, y eso hace que haya menos carne disponible. Hay menos carne para todos”, explicó Tonelli.
Más dólares y nuevos mercados para la carne argentina
Durante junio, según el Consorcio ABC, la Argentina exportó 63.900 toneladas peso producto de carne vacuna refrigerada y congelada por u$s444,7 millones. Frente a mayo, el volumen había aumentado 7,1% y la facturación 2,3%. En julio, los embarques subieron hasta las 64.900 toneladas y generaron u$s461,9 millones, lo que marcó un nuevo avance en los ingresos del sector.
Entre los destinos, China continúa siendo por amplio margen el principal comprador. Durante julio concentró el 57,9% de los embarques mensuales y, en los primeros siete meses del año, representó el 59,8% del total exportado.
Hacia el gigante asiático se enviaron durante julio 21.000 toneladas de carne deshuesada por u$s126,3 millones, además de 16.500 toneladas de cortes con hueso y huesos derivados de la despostada por otros u$s46,3 millones. Sin embargo, en el acumulado anual, los despachos de carne sin hueso hacia China todavía muestran una caída interanual del 15%.
Estados Unidos, en cambio, ganó terreno y quedó como segundo destino durante julio, con 11.300 toneladas entre carne refrigerada y congelada. Entre enero y junio, las ventas hacia ese mercado habían alcanzado aproximadamente 55.000 toneladas, un crecimiento del 190% frente al mismo período del año anterior. Según el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), esta mayor demanda continuará creciendo para 2027, ya que el organismo proyecta otras 70.000 toneladas, el volumen más alto de toda la serie. El principal uso de esta carne argentina es para la producción de hamburguesas, según indicó Tonelli.
Israel también incrementó su participación luego del reinicio de la zafra kosher y recibió 7.200 toneladas durante julio, ubicándose como el tercer destino del mes. Chile, en cambio, registró una fuerte contracción: sus compras de carne disminuyeron 38,2% frente a junio y 43,9% en términos interanuales.
Por otro lado, las importaciones comienzan a ganar terreno. Tonelli estimó que 2026 podría cerrar con alrededor de 30.000 toneladas peso producto de carne importada. Entre el 85% y el 90% provendría de Brasil y prácticamente el resto de Paraguay. El volumen continúa siendo reducido frente al tamaño del mercado argentino, pero representa un cambio respecto de años en los que las compras externas eran prácticamente irrelevantes.
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