miércoles, septiembre 23

Los bonos argentinos en dólares profundizaron las pérdidas y el indicador de J.P. Morgan superó los 550 puntos básicos, su nivel más alto en cinco meses. Analistas consultados por Ámbito explicaron qué hay detrás del salto y qué señales seguirá de cerca el mercado.

Los bonos argentinos en dólares profundizaron este martes su caída y el riesgo país saltó 4,1%, hasta tocar los 555 puntos básicos, su nivel más alto en cinco meses. Los Globales y Bonares cedieron hasta 1,6% en una rueda en la que la deuda emergente apenas bajó 0,1%. El contraste puso el foco en los factores propios de la Argentina detrás del retroceso.

En primer lugar, el frente internacional, de todos modos, se volvió más exigente. Tras la suba de tasas de la Reserva Federal, el rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a diez años se mantiene cerca del 5%. Con una tasa libre de riesgo más alta, los inversores exigen mayores retornos para mantener deuda de países con riesgo crediticio elevado.

“Las tasas largas de Estados Unidos siguen altas y eso hace menos atractivos a los activos emergentes, especialmente a los que tienen mayor riesgo crediticio”, explicó a Ámbito Leo Anzalone, de Cepec. Pero advirtió que también hay un componente local: el mercado empieza a exigir una prima mayor ante la incertidumbre política y los vencimientos de deuda de 2027.

Reservas y actividad: las señales que mira el mercado

Para el economista Martín Polo, la caída de los títulos refleja una combinación de economía estancada, desinflación lenta y menor acumulación de reservas. Según planteó, la actividad retrocedió en el segundo trimestre y podría volver a mostrar debilidad en el tercero, un escenario que la dejaría cerca de una recesión técnica. Al mismo tiempo, espera que la inflación de septiembre resulte similar a la de agosto, sin una mejora marcada que impulse las expectativas.

Polo puso, además, especial atención en el mercado cambiario. Señaló que el Banco Central está comprando menos dólares pese a la buena liquidación del agro (este martes apenas adquirió u$s7 milllones y el promedio diario de septiembre es de solo u$s14 millones) y que las reservas no muestran una suba sostenida (vienen de registrar 10 bajas en 11 ruedas). A su entender, parte de las compras del primer semestre respondió a condiciones que no podían repetirse al mismo ritmo durante todo el año.

Entre ellas mencionó a los importadores, que antes financiaban o postergaban pagos y ahora demandan más divisas para cancelar operaciones corrientes y obligaciones pendientes. También observó un menor ingreso de dólares provenientes de emisiones de deuda. “Todos esos comodines se fueron en un contexto en el cual la demanda sigue arriba”, resumió.

Su lectura distingue el corto del largo plazo. No ve elevado el riesgo de incumplimiento de los próximos vencimientos, pero cree que los bonistas también evalúan qué ocurrirá con las reservas después. Incluso si el Gobierno cuenta con los dólares para pagar, una caída importante de las tenencias del BCRA podría deteriorar la percepción sobre la deuda restante.

El debate por el financiamiento de 2027

Los vencimientos del año electoral aparecen también en el análisis de Christian Buteler. El economista y analista financiero sostuvo que los bonos argentinos llevan varias ruedas desacoplados del comportamiento internacional y que no encuentra un motivo único para explicar la baja. A los datos débiles de la economía real sumó las dudas sobre la estrategia para reunir los dólares necesarios en 2027.

Según relató Buteler, en una reunión con inversores en Estados Unidos el ministro de Economía, Luis Caputo, ratificó que la Argentina no buscaría financiamiento en el mercado internacional a las tasas actuales. El analista consideró que esa postura “pudo no haber convencido al mercado”. A su juicio, sería prudente construir un colchón de fondos antes de que aumente la volatilidad electoral.

Buteler también marcó una diferencia entre los dólares que compra el Banco Central y los que necesita el Tesoro para pagar su deuda. Para utilizar reservas, explicó, el Tesoro tendría que adquirir esas divisas, lo que plantea exigencias fiscales y puede afectar el balance de la autoridad monetaria. Por eso cree que “conseguir financiamiento con anticipación daría mayor certidumbre sobre los pagos futuros”.

El analista mencionó además que “las tensiones con Inglaterra podrían haber afectado el ánimo” frente a los activos argentinos, aunque aclaró que no tiene elementos para corroborar que hayan sido una causa de la caída.

Polo puso, además, especial atención en el mercado cambiario. Señaló que el Banco Central está comprando menos dólares pese a la buena liquidación del agro (este martes apenas adquirió u$s7 milllones y el promedio diario de septiembre es de solo u$s14 millones) y que las reservas no muestran una suba sostenida (vienen de registrar 10 bajas en 11 ruedas). A su entender, parte de las compras del primer semestre respondió a condiciones que no podían repetirse al mismo ritmo durante todo el año.

Entre ellas mencionó a los importadores, que antes financiaban o postergaban pagos y ahora demandan más divisas para cancelar operaciones corrientes y obligaciones pendientes. También observó un menor ingreso de dólares provenientes de emisiones de deuda. “Todos esos comodines se fueron en un contexto en el cual la demanda sigue arriba”, resumió.

Su lectura distingue el corto del largo plazo. No ve elevado el riesgo de incumplimiento de los próximos vencimientos, pero cree que los bonistas también evalúan qué ocurrirá con las reservas después. Incluso si el Gobierno cuenta con los dólares para pagar, una caída importante de las tenencias del BCRA podría deteriorar la percepción sobre la deuda restante.

El debate por el financiamiento de 2027

Los vencimientos del año electoral aparecen también en el análisis de Christian Buteler. El economista y analista financiero sostuvo que los bonos argentinos llevan varias ruedas desacoplados del comportamiento internacional y que no encuentra un motivo único para explicar la baja. A los datos débiles de la economía real sumó las dudas sobre la estrategia para reunir los dólares necesarios en 2027.

Según relató Buteler, en una reunión con inversores en Estados Unidos el ministro de Economía, Luis Caputo, ratificó que la Argentina no buscaría financiamiento en el mercado internacional a las tasas actuales. El analista consideró que esa postura “pudo no haber convencido al mercado”. A su juicio, sería prudente construir un colchón de fondos antes de que aumente la volatilidad electoral.

Buteler también marcó una diferencia entre los dólares que compra el Banco Central y los que necesita el Tesoro para pagar su deuda. Para utilizar reservas, explicó, el Tesoro tendría que adquirir esas divisas, lo que plantea exigencias fiscales y puede afectar el balance de la autoridad monetaria. Por eso cree que “conseguir financiamiento con anticipación daría mayor certidumbre sobre los pagos futuros”.

El analista mencionó además que “las tensiones con Inglaterra podrían haber afectado el ánimo” frente a los activos argentinos, aunque aclaró que no tiene elementos para corroborar que hayan sido una causa de la caída.

Ámbito

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