En el marco del Día del Jubilado y la Jubilada, desde la Coordinación Nacional de ATE ANSES advirtieron que el sistema previsional atraviesa un deterioro que combina pérdida de ingresos, mayores dificultades para acceder a una jubilación y debilitamiento de la capacidad del Estado para garantizar derechos.
A partir de estimaciones propias elaboradas sobre información oficial de ANSES, la Secretaría de Seguridad Social y el INDEC, ATE ANSES sostiene que, tomando junio de 2023 como referencia, la jubilación mínima perdió un 20,5% de poder adquisitivo. Hay alrededor de 3 millones de jubilados y jubiladas que cobran la mínima, que este último mes alcanzó los $498.600 incluyendo el bono previsional.
La organización calcula que cada jubilada y jubilado de la mínima debería recibir un aumento de $128.000 y el correspondiente retroactivo por las diferencias no percibidas durante los últimos tres años, con su actualización correspondiente.
“Cuando se habla de equilibrio fiscal hay que mirar quién lo paga. En estos años una parte importante del ajuste cayó sobre los jubilados y pensionados. No es una discusión abstracta: es menos plata para alimentos, medicamentos y servicios”, señaló Luciano Fernández, coordinador nacional de ATE ANSES.
Desde el sindicato también ponen el foco en las crecientes dificultades para acceder a una jubilación contributiva. Los datos oficiales muestran una reducción de las nuevas altas jubilatorias y, paralelamente, una mayor participación de prestaciones como la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM), destinada a personas mayores de 65 años que llegan a esa edad sin poder acceder a una jubilación o pensión contributiva.
Para ATE ANSES, este cambio refleja un problema estructural del mercado de trabajo: cada vez más personas alcanzan la edad jubilatoria sin los años de aportes necesarios. La PUAM equivale al 80% del haber mínimo jubilatorio, por lo que el pasaje de una jubilación contributiva a este tipo de prestación supone también acceder a un ingreso previsional menor.
“Cada vez va a ser más difícil jubilarse si seguimos teniendo un mercado de trabajo más informal y precario. No tener treinta años de aportes no significa no haber trabajado, muchas veces significa haber trabajado sin registración, atravesado períodos de desempleo o realizado tareas de cuidado”, sostuvo Fernández.
La preocupación se profundiza frente a la situación del mercado laboral. Según los datos relevados por la organización a partir de estadísticas oficiales, la informalidad laboral pasó del 41,4% al 44,2% de las personas ocupadas, mientras que más de la mitad de quienes se encuentran en los últimos años previos a la edad jubilatoria cuenta con menos de veinte años de aportes.
En los últimos tres años, además, se perdieron 205.000 puestos de trabajo asalariados aportantes al SIPA. ATE ANSES también cuestiona el debilitamiento del propio organismo. Según la organización, ANSES perdió alrededor de una cuarta parte de su personal, al mismo tiempo que se redujeron las acciones territoriales y las posibilidades de atención y tramitación presencial.
Para Fernández, el problema no puede reducirse al gasto previsional: “Un sistema previsional se sostiene con trabajo registrado, aportes, fiscalización y fuentes de financiamiento progresivas. Si la única respuesta es ajustar jubilaciones y restringir el acceso, lo que se termina debilitando es todo el sistema de seguridad social”.
Desde ATE ANSES plantean la necesidad de recuperar un sistema público, solidario y con capacidad redistributiva, fortalecer la registración laboral y reconstruir la presencia territorial y operativa de ANSES.
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