Los precios de los alimentos y bebidas aumentaron 0,8% durante la quinta semana de septiembre, de acuerdo con el último relevamiento de la consultora LCG, que registró así la cuarta semana consecutiva de incrementos. El promedio de las últimas cuatro semanas se aceleró a 4,2%, con bebidas, verduras, panificados, condimentos, carnes y lácteos entre los rubros que más aumentaron.

El dato muestra una continuidad de la presión sobre una parte central del gasto de los hogares, luego de las subas de 3% en la segunda semana, 0,6% en la tercera y 1,7% en la cuarta, mientras que el promedio de las últimas cuatro semanas se aceleró hasta 4,2%.

El relevamiento señala que más de la mitad del aumento semanal estuvo explicado por dos categorías de fuerte presencia en el consumo cotidiano: los productos lácteos y huevos, que aumentaron 2%, y las carnes, que avanzaron 0,7%. En paralelo, los condimentos y otros productos alimenticios registraron el mayor incremento de la semana, con una suba de 3,1%, mientras que los productos de panificación, cereales y pastas aumentaron 0,8%.

En agosto el Índice de Precios al Consumidor del INDEC había registrado una variación de 1,7%, el menor incremento mensual desde junio de 2025, aunque todavía con una dinámica de precios que mantiene aumentos en bienes y servicios. En los primeros ocho meses del año, la inflación acumulada había alcanzado 21,3%. Los datos de LCG vienen advirtiendo hace unas semanas una mayor incidencia de los alimentos sobre el presupuesto de los hogares.

De acuerdo con el informe de LCG, los condimentos y otros productos alimenticios encabezaron las subas con 3,1%, seguidos por los productos lácteos y huevos, con 2%. Luego aparecen los productos de panificación, cereales y pastas, con 0,8%, las carnes, con 0,7%, las bebidas e infusiones para consumir en el hogar, también con 0,7%, y el grupo compuesto por azúcar, miel, dulces y cacao, con 0,7%.

El comportamiento de los lácteos adquiere particular importancia porque se trata de una categoría que había comenzado a mostrar aumentos durante las semanas anteriores y que en la quinta medición volvió a ubicarse por encima del promedio general. Las carnes, por su parte, registraron una variación menor que la de los lácteos, aunque su peso dentro de la canasta de consumo hace que un movimiento relativamente acotado pueda tener una incidencia considerable sobre el resultado general.

“Se achica la canasta de bienes con precios ajustando a la baja, a la vez que la que suben se mantienen alta”, señala el informe de la consultora. El documento agrega que las variaciones presentaron “menor dispersión y menor presencia de valores extremos respecto a la semana anterior”. Esto significa que la moderación respecto de algunos de los saltos registrados en semanas previas no estuvo acompañada por una reducción generalizada de los precios, sino por una menor amplitud entre los distintos movimientos.

La composición de los aumentos permite observar además que el problema no quedó limitado a un único producto. Aunque los lácteos explicaron una parte importante de la suba semanal, también aumentaron los panificados, las carnes, las bebidas y los productos vinculados con azúcar, miel, dulces y cacao. El resultado es una canasta en la que los incrementos se mantienen extendidos mientras disminuye la cantidad de productos que presentan bajas.

LCG calculó que la inflación promedio de alimentos y bebidas de las últimas cuatro semanas llegó a 4,2%, lo que representa una aceleración de 1,5 puntos porcentuales respecto de la medición anterior. El dato permite observar que la suba de la quinta semana no constituye un movimiento aislado, sino que se inserta en una secuencia de aumentos que comenzó a tomar fuerza durante septiembre.

En la primera semana del mes, el relevamiento de LCG había mostrado una baja de 0,7% en alimentos y bebidas, aunque con un comportamiento muy heterogéneo: las bebidas e infusiones habían aumentado 13,9%, mientras que los productos de panificación, cereales y pastas habían caído 7,7% y las verduras 6%. La segunda semana marcó un cambio significativo, con una suba de 3% en alimentos y bebidas, impulsada principalmente por los productos de panificación, cereales y pastas, que aumentaron 9,2%, las verduras, con 6,2%, y las carnes, con 2,7%.

En la tercera semana, la suba se moderó a 0,6%, aunque las carnes volvieron a aumentar 1,1%, las verduras 2,3% y las bebidas 0,8%. Para ese momento, el promedio de las últimas cuatro semanas había llegado a 1,8%. Una semana después, los alimentos volvieron a aumentar 1,7%, con las verduras a la cabeza, con 3,9%, seguidas por comidas listas para llevar, con 2,8%, azúcar, miel, dulces y cacao, con 2,3%, y panificados, cereales y pastas, con 2,1%. En ese momento, el promedio de cuatro semanas había alcanzado 2,7%.

El Destape

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