Fabiana Menna, presidenta de la Red de Mujeres Rurales, presentó en CIUDAD TV los objetivos de VEGA, un espacio integrado por unas 30 referentes de distintos sectores. La iniciativa apunta a impulsar políticas de cuidado, promover la formación en áreas tecnológicas y aumentar la presencia femenina en ámbitos de decisión.

La desigualdad en el acceso al empleo, las dificultades para compatibilizar el trabajo con las tareas de cuidado y la escasa presencia de mujeres en sectores estratégicos de la economía son algunos de los desafíos que busca abordar VEGA, una red integrada por unas 30 mujeres de distintos ámbitos productivos, políticos, empresariales e institucionales.

En declaraciones a CIUDAD TV, Fabiana Menna, presidenta de la Red de Mujeres Rurales, explicó que el espacio comenzó a construirse hace aproximadamente un año y busca articular experiencias y propuestas para ampliar la participación de las mujeres en la vida económica, política y social.

“Es una red de redes”, definió Menna, al señalar que las integrantes representan a distintas organizaciones y sectores, desde el mundo del trabajo y la industria hasta la política pública y los partidos políticos.

El objetivo, sostuvo, es construir una agenda común que permita aprovechar las capacidades y los aportes de las mujeres para avanzar hacia “una sociedad más inclusiva, más equitativa”.

Mujeres relegadas en las industrias en expansión

Uno de los ejes centrales de la agenda de VEGA es la inserción laboral femenina en actividades que proyectan un fuerte crecimiento en los próximos años, como la explotación de hidrocarburos en Vaca Muerta y la minería.

Menna advirtió que, pese a las perspectivas de expansión de ambas industrias y a la demanda creciente de trabajadores, la participación de las mujeres continúa siendo reducida.

“Estamos hablando entre el 11 y el 12 por ciento de mujeres en el sector”, precisó, en referencia a la presencia femenina en esas actividades.

Para la referente, la falta de medidas concretas de formación y de políticas de cuidado puede profundizar las desigualdades a medida que aumente la oferta laboral. La posibilidad de acceder a puestos técnicos y también a cargos jerárquicos requiere, planteó, condiciones que permitan compatibilizar las responsabilidades familiares con el desarrollo profesional.

“Si no tenemos medidas claras de formación, pero también medidas de cuidado para facilitar que las mujeres puedan participar en todos los ámbitos, desde el rol más técnico a los cargos más jerárquicos, la brecha laboral entre mujeres y varones se va a ampliar”, alertó.

En ese marco, la red comenzó a trabajar con actores de Neuquén y de la localidad de Añelo para impulsar propuestas vinculadas al sistema de cuidados, con especial atención al papel de las escuelas y a los servicios que podrían facilitar la incorporación de mujeres al empleo.

También prevé iniciativas relacionadas con la actividad minera y con las oportunidades económicas que pueden abrirse en distintas regiones del país.

Las tareas de cuidado, una barrera para acceder al empleo

Mena identificó las responsabilidades de cuidado como uno de los principales obstáculos para la participación de las mujeres en el mercado laboral y en los espacios de decisión.

La problemática, remarcó, no se limita al cuidado de las infancias, sino que también incluye la atención de las personas mayores. Por eso, consideró necesario que las políticas públicas se complementen con cambios en las prácticas del sector privado.

“Es muy necesario tener un plan, tanto desde el sector privado, no solamente desde el sector público”, afirmó.

Entre las medidas posibles, mencionó la revisión de los sistemas de contratación y de las licencias por maternidad y paternidad, con el propósito de avanzar hacia una distribución más equitativa de las responsabilidades familiares.

En ese sentido, cuestionó la diferencia entre los tres meses de licencia por maternidad y los pocos días que suelen corresponder a los varones, una asimetría que, según explicó, limita la corresponsabilidad en las tareas de cuidado.

Para la titular de la Red de Mujeres Rurales, facilitar una mayor participación masculina en esas tareas es una condición necesaria para reducir las barreras que enfrentan las mujeres al momento de acceder y sostener un empleo.

La brecha también se reproduce en la educación

Otro de los ejes de trabajo apunta a incrementar la presencia femenina en las carreras vinculadas con la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas, conocidas como STEM.

Menna señaló que esas áreas concentran oportunidades laborales con mayor demanda y mejores remuneraciones, pero las mujeres siguen teniendo una participación menor. En cambio, su inserción laboral suele concentrarse en sectores como la administración, el turismo, la educación y la salud.

“Una paridad de participación tiene que ver también con una paridad de remuneración económica”, sostuvo.

La referente vinculó esta desigualdad con condicionamientos culturales que influyen en las elecciones educativas y profesionales. Según explicó, las diferencias no responden a una falta de capacidades, sino a factores sociales que inciden en las trayectorias de las mujeres cuando deben elegir una carrera y proyectar su futuro laboral.

“Educación es clave, cuidado es clave y después hay una construcción política que tiene que acompañar todo eso”, resumió.

En esa línea, VEGA trabaja en la articulación de convenios con la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) para promover la participación femenina en carreras STEM.

Además, proyecta una experiencia piloto en el parque industrial de Almirante Brown, en la provincia de Buenos Aires, junto a pequeñas y medianas empresas. La iniciativa busca repensar los sistemas de cuidado en los espacios industriales para remover obstáculos concretos que dificultan la incorporación de mujeres a ese sector.

Participación política y desafíos para 2027

La agenda de la red también incluye la participación femenina en la política y en los ámbitos institucionales de decisión. Menna señaló que VEGA cuenta con representantes de distintas fuerzas políticas y que ya se conformaron grupos de trabajo para avanzar en propuestas específicas.

Entre los temas mencionó la presencia de mujeres en los espacios políticos, la participación femenina en la Corte Suprema y los desafíos que plantean la inteligencia artificial y los entornos digitales para las candidatas.

La dirigente explicó que el trabajo ya está en marcha, aunque durante los últimos meses de 2026 la prioridad estará puesta en consolidar acuerdos y articular con organizaciones y actores estratégicos. La expectativa es que las distintas líneas de acción comiencen a desplegarse con mayor alcance durante 2027.

La propuesta, afirmó, busca ir más allá de señalar las desigualdades y avanzar en respuestas concretas para reducirlas, tanto en el sector público como en el privado.

Con iniciativas que abarcan desde la formación profesional hasta las políticas de cuidado y la participación política, VEGA se propone articular una agenda transversal para que el crecimiento económico y la ampliación de oportunidades no reproduzcan las brechas de género existentes.

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