El referente del mercado de combustibles Miguel De Paoli analizó la situación del sector en los estudios de CIUDAD TV y advirtió que, mientras el consumo de gasoil registra un incremento vinculado a la actividad agropecuaria, las ventas de naftas acumulan siete meses de caída en la provincia la comparación entre regiones del país. En ese escenario, relacionó la evolución del mercado con el poder adquisitivo de las familias, los cambios en los hábitos de consumo y las dificultades para sostener la rentabilidad de las estaciones de servicio.

“Todos los años en el mes de septiembre tenemos exactamente un punto que es el pico de demanda de diésel y esto es histórico porque coincide con la mayor producción primaria, sobre todo en la Pampa Húmeda. Se empiezan a preparar los campos para lo que va a ser la próxima siembra”, señaló de Paoli.

En ese marco, precisó que el movimiento de las ventas no se concentra exclusivamente en las estaciones de servicio, sino que también comprende canales mayoristas. Al considerar el volumen comercializado, estimó un crecimiento promedio nacional del 7%, aunque advirtió que ese porcentaje presenta diferencias significativas según la región.

“Es un promedio porque quizás en Chaco subió el 1 o el 2%, pero en Santa Fe subió el 14%. Ahí es donde empiezan a verse las estadísticas, números globales, pero que tienen realidades distintas en las distintas áreas de la República Argentina”, planteó.

Para De Paoli, el incremento del gasoil no necesariamente refleja una recuperación generalizada del consumo. “La gente difícilmente creo que haya consumido un 20% más de combustible. Para que haya este fenómeno de un incremento real absoluto y que sea de alguna manera parejo para todos, prácticamente tendríamos que ganar todos en nuestros ingresos un 20% más”, consideró.

En cambio, vinculó el movimiento del diésel con sectores de la economía que encuentran oportunidades para invertir en la producción primaria, en función de los precios relativos que podrían obtener por sus cosechas el próximo año.

“En términos relativos, en el caso de las naftas, el consumo viene un poco más estancado. Por ahí tiene determinados pequeños movimientos oscilantes de incremento, pero también en una tendencia nacional puedo decirles que hace siete meses que venimos cayendo cuando nos comparamos con todas las regiones de Argentina”, afirmó.

De Paoli vinculó la caída del consumo de naftas con el contexto económico recesivo y la pérdida de poder adquisitivo, que lleva a las familias a modificar sus hábitos y postergar gastos. “Esta caída un poco también está marcando cuál es el poder adquisitivo de las personas en su conjunto y, sobre todo, las familias, que son las que de alguna manera están postergando gastos, viajan menos, salen menos de vacaciones o utilizan otros medios para moverse de vacaciones y no el vehículo”, describió.

A su entender, la retracción responde a una suma de factores que inciden en las decisiones cotidianas de los consumidores y condicionan las ventas de combustibles.
“En términos generales, todos hemos empezado a encontrar las promociones bancarias como un incentivo para dar una respuesta al consumo. Las distintas aplicaciones tienen promociones de días y pagos en cuotas cuando llenás el tanque un día martes, un día jueves”, explicó.

A esas alternativas se suma el autodespacho, que permite acceder a descuentos mediante aplicaciones en determinados horarios. Según detalló, la rebaja puede alcanzar el 6% y variar según el momento en que se realice la carga.

“Todo esto son cambios en los hábitos que antes teníamos cuando nos manejábamos en efectivo y, por supuesto que, con tal de capturar esos descuentos que al final significan un descenso en el precio, también se ha sumado la experiencia del autodespacho”, indicó.

Además, señaló que las estaciones de servicio buscan ampliar su actividad mediante propuestas comerciales que van más allá de la venta de combustibles. En ese sentido, mencionó el crecimiento del consumo en los espacios gastronómicos de los establecimientos.

“Si ves las estadísticas de lo que se ha incrementado el consumo en los distintos negocios para tomar un café o un desayuno en una estación de servicio, realmente te das cuenta de que también hay un hábito de proximidad que es una novedad importante en nuestra actividad, porque la gente está predispuesta a bajarse a tomar un café”, sostuvo.

No obstante, el referente reconoció que el objetivo es “ganar lo mismo por litro, pero vender mucho más, sería más rentable nuestro negocio”. “Entonces tenemos que complementar esa rentabilidad que no estamos obteniendo al 100% en la venta de un litro a través del desarrollo de otros negocios, como son las marcas Full, Shop; o sea, tratar de encontrar qué otro servicio le podemos ofrecer al cliente y que esté dispuesto a pagar por esa oferta”, expresó.

Al analizar la situación chaqueña, describió un contexto económico recesivo y señaló las dificultades de la provincia para consolidar un rumbo productivo. Como contraste, mencionó las zonas del sur del país donde la explotación hidrocarburífera impulsa la actividad económica y los ingresos.

“Ahí es donde quizás vemos más claramente cómo, cuando se mejora el ingreso de las personas, se consume más y, por supuesto, esto trae aparejado que haya más posibilidades de hacer negocios rentables en mi actividad”, afirmó.

Consultado sobre el movimiento fronterizo, De Paoli explicó que las diferencias cambiarias modifican los hábitos de compra y determinan hacia qué lado de la frontera conviene abastecerse.

“Cuando les conviene, nuestros vecinos vienen para aquí, como ha pasado años anteriores, y en este momento, por la diferencia cambiaria, a nosotros quizás nos sale más barato cargar combustible en Paraguay que hacerlo de este lado”, señaló.

En ese sentido, destacó que “lo simpático es que ese producto que se consume en los países vecinos muy probablemente fue destilado acá en Argentina”. “La exportación de petróleo, la exportación de hidrocarburos en Argentina está significando un ingreso igual, semejante o un poco más de lo que siempre aportó el campo”, afirmó. A su entender, ese complemento podría generar nuevas oportunidades económicas y mejorar los recursos disponibles en el país.

De Paoli tambien planteó la necesidad de discutir la carga impositiva que recae sobre los productos y servicios, tanto a nivel nacional como provincial y municipal. Consideró que la competitividad comercial debe estar acompañada por una revisión de los costos fiscales que inciden en los precios finales.

“Hay una cuestión de fondo que el Gobierno nacional en algún momento va a tener que plantear, que es el momento de empezar a ver cómo bajamos las dosis de impuestos que tienen las mercaderías”, sostuvo.

Para ilustrar el impacto de esa carga, señaló que un producto que cuesta 1.000 pesos podría valer 600 si se descontaran los impuestos, según el ejemplo que utilizó durante la entrevista. En esa línea, advirtió que los costos asociados a las operaciones comerciales también repercuten sobre los consumidores.

“Tenemos que poner en relieve que la competitividad comercial tiene que estar acompañada por la competitividad fiscal en todos los segmentos del Estado, porque cuando desde este lado del mostrador te muestro que cada vez que vendemos 10.000 pesos de nafta, no cobramos 10.000 pesos del banco, la terminás cobrando casi un 12% menos”, remarcó.

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