El juez Claudio Silvestri sostuvo que habilitar el traslado del excapellán, condenado por torturas y asesinatos, sería una flexibilización de la ejecución de la pena. Los grupos pro-represores impulsan otro pedido para que León XIV se pronuncie sobre su situación.

El tribunal que lo juzgó y condenó por crímenes de lesa humanidad rechazó el pedido de Christian Federico von Wernich para ver al papa León XIV. El cura, condenado por secuestros, torturas y asesinatos durante la última dictadura, quería ser trasladado hasta el penal de Villa Devoto para estar presente cuando concurriera el pontífice, que tiene previsto visitar el país entre el 8 y el 11 de noviembre.

Von Wernich está preso en la Unidad 34 de Campo de Mayo. Desde allí, el 23 de septiembre pasado, le envió una nota al obispo de 9 de Julio, Ariel Torrado Mosconi, para que intercediera ante el Tribunal Oral Federal (TOF) 1 de La Plata para que habilitara su traslado a la cárcel de la Ciudad de Buenos Aires.

Según el cronograma que se distribuyó, el papa visitaría la unidad penitenciaria el último día de su visita, o sea, el 11 de noviembre. La cárcel de Devoto fue vaciada por el Gobierno y solo quedó un grupo de presos seleccionado por el Ministerio de Seguridad, que conduce Alejandra Monteoliva.

La nota de von Wernich se distribuyó a través de dos canales: la asociación Justicia y Concordia, que nuclea a defensores de acusados por crímenes de lesa humanidad, y el Foro Argentino de Defensa. En su escrito, von Wernich sostenía que pretendía recibir la bendición de León XIV “tras la prolongada cruz” que está viviendo y que esta sería un “bálsamo de misericordia y paz espiritual”.

Desde la Comisión Episcopal Argentina (CEA) le adelantaron a Página/12 que no habría un acompañamiento de la Iglesia al pedido de von Wernich. Como pasaban las semanas y la intermediación del obispo no llegaba, el excapellán de la Bonaerense pidió que la defensa oficial remitiera su pedido al TOF 1.

La unidad fiscal que interviene en casos de derechos humanos en La Plata pidió que se rechazara la pretensión del cura represor. En las últimas horas, se pronunció en el mismo sentido el juez Claudio Ricardo Silvestri, que acaba de ser nombrado en el TOF 1 platense y tiene a su cargo de la ejecución de la condena de von Wernich.

En su resolución, Silvestri señala la falta de colaboración de von Wernich con quienes tienen que examinarlo y su falta de disposición para mitigar el daño que generó con los crímenes de lesa humanidad en los que estuvo involucrado.

El juez entendió que la solicitud del cura represor debía ser examinada como un pedido de salida extraordinaria, como el que se concede a las personas privadas de la libertad cuando un familiar está grave o fallece. Sin embargo, consideró que no estaba debidamente fundada. En ese sentido, habilitar el traslado de von Wernich para que estuviera en Devoto sería una “flexibilización de la ejecución de la pena” para una persona condenada por los peores crímenes que concibe el ordenamiento jurídico.

“A mayor abundamiento, no debe soslayarse que Von Wernich se encuentra cumpliendo una condena firme impuesta por delitos de lesa humanidad, circunstancia que impone observar los compromisos internacionales asumidos por el Estado argentino en materia de investigación, juzgamiento y sanción efectiva de graves violaciones a los derechos humanos”, escribió Silvestri.

Desde el TOF 1 también rechazaron que se estuviera ante un caso de libertad de conciencia, dado que la posibilidad de profesar el credo debe estar garantizada en el lugar de reclusión. Von Wernich no denunció ni acreditó ningún obstáculo concreto para el ejercicio del culto en la Unidad 34 de Campo de Mayo.

“La protección de la libertad religiosa no se traduce en una obligación de autorizar el traslado a todo establecimiento en el que se celebre un acontecimiento de especial significación para el interesado. La negativa a un desplazamiento determinado no lesiona, por sí misma, esa garantía, siempre que se aseguren posibilidades efectivas de profesar y practicar su religión en el lugar de alojamiento”, escribió Silvestri.

Von Wernich está detenido desde septiembre de 2003. En octubre de 2007 fue condenado a prisión perpetua por su rol como capellán de la policía bonaerense que, durante los primeros años de la dictadura, estuvo bajo el mando de Ramón Camps. Von Wernich ingresaba a los campos de concentración y fue parte de un engaño a siete prisioneros –y sus familias–, a quienes se les prometió que saldrían del país, pero, en realidad, fueron asesinados durante un traslado. Algunos de sus cuerpos fueron hallados en el cementerio de Avellaneda por el trabajo del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF). De otros, se presume, por la declaración de un policía, que fueron incinerados en el centro clandestino conocido como Puesto Vasco.

Otro pedido al papa

El caso de von Wernich fue invocado en una nota que un grupo de asociaciones pro-represores envió a Michael Wallace Banach, el nuncio apostólico en la Argentina que León XIV designó en mayo pasado.

En la nota, von Wernich es presentado como un excapellán “anciano y recluido”, que ha estado “bajo presión incluso por el secreto de confesión”. No hay ninguna mención a los crímenes por los que lo condenó la Justicia, pero sí una alusión al pedido que hizo para estar presente durante la visita del pontífice a Devoto.

Todo indica que von Wernich es percibido por este sector como un engranaje clave para atraer la atención de la máxima autoridad de la Iglesia católica. “Un encuentro con alguno de estos detenidos, o una palabra del Santo Padre sobre ellos, puede devolver la cordura a nuestro país e iniciar un camino de la reconciliación necesario entre los argentinos”, dice el texto.

El pedido es impulsado por Justicia y Concordia, Cecilia Pando, el abogado Guillermo Fanego, la Asociación de Familiares y Amigos de Víctimas del Terrorismo en Argentina (AFAVITA), la Asociación de Veteranos de Guerra contra el Terrorismo, el Foro de Generales Retirados, Patria y Justicia –el grupo que lidera Ana Maggi, esposa del represor Ernesto “Nabo” Barreiro–, la Unión de Personal Militar Asociación Civil (UPMAC) y la Unión de Promociones.

El mes pasado, Cecilia Pando, junto con integrantes de Justicia y Concordia, visitó el Ministerio de Justicia. Allí fueron recibidos por el secretario de Justicia, Santiago Viola. La visita se concretó diez días después de que la Corte Suprema ordenara al Cuerpo Médico Forense (CMF) confeccionar un protocolo que podría servir como facilitador para que los pocos represores presos consigan el arresto domiciliario. El insumo ya está siendo analizado por los supremos, tal como reveló este diario.

Según la Procuraduría de Crímenes Contra la Humanidad (PCCH), en la actualidad hay 73 represores presos. La mayoría se encuentra en la Unidad 34 de Campo de Mayo, donde está alojado von Wernich. El Servicio Penitenciario Federal (SPF) informa que son 58 las personas recluidas en la unidad que funciona dentro de la principal guarnición militar del país.

Página/12

Share.