El italiano de Mercedes finalizó tercero y, con 20 años, se convirtió en el monarca más joven de la historia y le dio la máxima gloria a su país tras una sequía de 73 temporadas. Colapinto cruzó la meta en el octavo lugar, pero una sanción al argentino de Alpine por resolución de los comisarios deportivos lo relegó al 15° puesto.

Durante algún momento de su vida, Kimi Antonelli fue el niño que era demasiado pequeño. Esa fue la corta visión que tuvo de él Ferrari, la escudería estrella de Italia y del Gran Circo, y por eso decidió no abrazar su carrera deportiva.

Este domingo, en el Gran Premio de México, el querible boloñés de 20 años finalizó tercero y se convirtió en el campeón más joven de la Fórmula 1, devolviéndole a su país un título después de 73 años y retribuyéndole a Mercedes, la escudería que confió y lo fichó cuando tenía 12 años, su primer campeonato de pilotos después de la gloriosa era de Lewis Hamilton, cuyo legendario asiento el nuevo rey de la Máxima se atrevió a ocupar cuando todavía estaba en la secundaria y seguía siendo, para muchos, todavía demasiado pequeño.

La carrera que selló el final del campeonato comenzó con una agresividad insólita de parte de Charles Leclerc, quien fue a buscar a su compañero Hamilton en la punta y lo adelantó con un ataque absurdo por fuera del trazado (por el que fue penalizado), que complicó al heptacampeón.

Una bandera roja en el giro 46 sumó algo más de caos y suspenso y, aunque en la segunda largada Hamilton ejecutó su vendetta y adelantó al monegasco para terminar segundo, Max Verstappen terminó aprovechando aquel entredicho inicial y se llevó la victoria.

La maniobra más destacada en el Hermanos Rodríguez, de todos modos, se la quedó Kimi Antonelli: sobrepasó en ese reinicio a Leclerc para meterse en el último escalón del podio y, de yapa, vengar a su antecesor en Mercedes. El argentino Franco Colapinto, por su parte, ejecutó una gran labor: cerró octavo tras largar 11° y volvió a los puntos, aunque varias investigaciones (una sobre él) estaban abiertas una vez finalizada la carrera y podían cambiar su resultado final.

“Gracias, muchas muchas gracias. Lo hicimos”, celebró Kimi desde el radio, tan emocionado y feliz que las lágrimas apenas le permitían hablar cuando cruzó la bandera a cuadros. Hamilton y Verstappen fueron los primeros en abrazarlo apenas se bajó del Mercedes W17. Inmediatamente, llegó el emotivo festejo con su mamá, su papá y su hermana Maggie.

“Sin ellos, no estaría acá. Sin Mercedes, sin mi familia… Estoy muy agradecido -compartió Antonelli, conmovido-. Este momento va a permanecer en mí para siempre. Estoy procesando lo que estoy viviendo. Fue una temporada increíble y compartir este podio con Max y Lewis es impresionante. Esta semana me sentí un poco más tenso, por eso estoy tan contento de que pudimos hacerlo”.

La historia de Kimi Antonelli, quien conquistó su Súperlicencia de la Fórmula 1 un año antes de poder sacar su carnet de conducir, tuvo aquella divertida paradoja como un buen presagió del récord que rompió este domingo en el Autódromo Hermanos Rodríguez: se convirtió, en tierras mexicanas, en el campeón más joven de la historia de la Máxima.

El italiano consiguió su primer título con 20 años y 68 días y le quitó aquel récord al tetracampeón alemán Sebastian Vettel, quien tenía 23 años y 133 días cuando se coronó en 2010.

Las cifras de su temporada consagratoria hablan por sí solas: Antonelli llegó a los 380 puntos que abrocharon su primer título con una notable estadística de nueve victorias (más su triunfo en la sprint de Gran Bretaña), 16 podios y siete poles. Todo eso incluyendo apenas un único abandono y considerando que su experiencia solo registra 43 carreras en sus dos temporadas en la elite: no hay que olvidarse que el 16 de marzo del año pasado, en Australia, Kimi corrió su primera carrera en la Fórmula 1.

El italiano con cara de niño estuvo a la altura del desafío que le propuso Toto Wolff, el jefe de Mercedes, quien le confió el legendario asiento que había dejado Hamilton, sostuvo al boloñés con enorme cariño desde que subió a la Máxima y lo defendió con igual vigor. Antonelli, que eligió el 12 como su número del Gran Circo, terminó cuarto en Melbourne y cosechó en su debut sus primeros 12 puntos. Esos guiños de la vida…

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