En medio de una crítica situación por las intensas lluvias en el norte chaqueño, la secretaria de Producción y Desarrollo Local del municipio de Castelli, Jessica Kloster, brindó un panorama detallado de la emergencia hídrica que afecta tanto a la zona urbana como rural, con especial preocupación por el aislamiento de comunidades.

En declaraciones a CIUDAD TV, la funcionaria explicó que las precipitaciones fueron generalizadas y provocaron cortes de caminos, falta de energía eléctrica y dificultades para establecer contacto con distintos parajes. “Lo que más nos preocupa es que hay zonas completamente aisladas”, señaló.

Ante este escenario, el municipio organizó operativos de asistencia que comenzaron con el acceso a comunidades indígenas ubicadas a unos 15 o 20 kilómetros de la ciudad. Allí se entregaron alimentos, ropa y donaciones recolectadas por vecinos, alcanzando a unas 100 familias, aunque todavía quedan sectores pendientes de asistencia.

Las tareas continuaron en parajes como Río Salado, donde el aislamiento impide a los pobladores trasladarse para abastecerse. “No es tanto la inundación en sí, sino que no pueden salir a buscar provisiones”, explicó Kloster. En algunos casos, las familias debieron caminar largas distancias para conseguir alimentos.

Uno de los puntos más críticos es un corte de gran extensión en un camino rural, donde incluso fue necesario el uso de una lancha para trasladar personas, motos y mercadería. “Ese corte está aislando a muchos productores y familias”, indicó.

La funcionaria también remarcó las dificultades para restablecer el servicio eléctrico en zonas rurales, ya que los equipos no pueden acceder por el mal estado de los caminos. En paralelo, se analizan alternativas como el uso de tractores para llegar a parajes más alejados.

En el casco urbano de Castelli, si bien el agua ya drenó en gran parte, el impacto fue severo en numerosos barrios. “Hay familias que perdieron todo. Durante tres días estuvieron arriba de mesas para no mojar lo poco que tenían”, relató conmovida.

En ese contexto, Kloster destacó la solidaridad de la comunidad, con vecinos, docentes, iglesias y organizaciones que colaboran en la asistencia. Sin embargo, advirtió sobre la necesidad de coordinar mejor la ayuda: “Es importante que las donaciones lleguen realmente a quienes más lo necesitan”.

Entre las principales demandas, la funcionaria subrayó la urgencia de colchones, ropa de cama y abrigo. “Hay gente que no tiene dónde dormir. Es muy triste ver cómo sacan los muebles destruidos en camiones”, expresó.

Actualmente no hay evacuados formales, ya que las familias regresaron a sus viviendas, aunque muchas dependen de comedores comunitarios improvisados en iglesias y centros barriales, donde se organizan ollas populares para garantizar la alimentación diaria.

“Lo que se necesita es unidad y organización. Esto no tiene que politizarse, es una cuestión humanitaria”, concluyó Kloster, al tiempo que pidió redoblar los esfuerzos solidarios para asistir a las familias afectadas.

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