La morosidad del crédito no bancario volvió a crecer en marzo y alcanzó niveles récord. Según Eco Go, los préstamos catalogados como “irrecuperables” ya equivalen al 10,8% de toda la cartera, mientras que la irregularidad total trepó al 27,5%, más de cuatro veces por encima del promedio del sistema financiero.

El deterioro en la cadena de pagos volvió a encender señales de alerta dentro del sistema financiero argentino, especialmente en el segmento del crédito no bancario, que involucra a las billeteras virtuales. En marzo, los préstamos considerados “irrecuperables” alcanzaron el 10,8% del total de la cartera de financiamiento no bancario, el nivel más alto de los últimos años.

Según un informe elaborado por Eco Go, el dato refleja el creciente estrés financiero que atraviesan los hogares, en un contexto marcado por desaceleración del consumo, caída del crédito real y pérdida de dinamismo económico.

De acuerdo con el relevamiento, el crédito no bancario acumuló dos meses consecutivos de caída en términos reales y se ubicó en $14,2 billones en marzo. Al mismo tiempo, la irregularidad total de las carteras trepó al 27,5%, muy por encima del sistema bancario tradicional. La cifra implica que más de uno de cada cuatro pesos prestados por entidades no bancarias presenta algún tipo de problema de repago.

El informe destaca que la mora del sector ya supera en más de cuatro veces la irregularidad del crédito total del sistema financiero y es 2,4 veces superior a la mora registrada en el crédito bancario destinado al consumo de familias.

El crecimiento de los créditos “irrecuperables”

Dentro del deterioro general, el dato más preocupante es el avance de la categoría “irrecuperable”, es decir, préstamos con altísimas probabilidades de no ser cobrados.

Según la Consultora, el stock de créditos catalogados bajo esta situación pasó de $177.000 millones en diciembre de 2024 a $1,542 billones en marzo de 2026. En apenas quince meses, la participación de esta categoría sobre el total de la cartera saltó desde 2,4% hasta 10,8%.

A su vez, los créditos considerados de “riesgo alto” también mostraron una fuerte expansión y ya representan el 9,9% del total, mientras que los préstamos en situación “normal” descendieron al 66,7%, cuando a fines de 2023 explicaban el 86% de la cartera.

El deterioro es visible en toda la estructura del financiamiento

Los créditos regulares – aquellos clasificados en situación normal o de bajo riesgo – pasaron de representar el 92,7% del total en diciembre de 2024 al 72,5% en marzo de este año. En paralelo, los créditos irregulares escalaron desde 7,3% hasta 27,5%.

El informe remarca que el 92% del crédito no bancario está destinado a familias, por lo que el deterioro de las carteras refleja directamente las dificultades de los hogares para sostener pagos y niveles de consumo.

Aunque el endeudamiento de los hogares con entidades no bancarias bajó al 36,7% de la masa salarial mensual, el peso total del crédito sobre los ingresos sigue siendo elevado. Si se incorpora también el crédito bancario, el endeudamiento asciende al 145,4% de la masa salarial mensual.

La situación es todavía más delicada entre trabajadores informales y cuentapropistas. Según Eco Go, en ese segmento el crédito no bancario equivale al 161% de una masa salarial mensual.

En paralelo, tanto el crédito bancario como el no bancario vienen mostrando caídas reales consecutivas. En marzo, el crédito no bancario retrocedió 1,4% mensual real y el crédito bancario cayó 1,9%, acumulando cinco meses consecutivos de baja. La consultora vinculó esta dinámica a la caída del consumo y a un contexto de menor capacidad de pago de las familias.

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