El director de Politikon Chaco, Alejandro Pegoraro, analizó el índice de inflación de junio, que fue del 1,9% a nivel nacional y en el NEA. Destacó que el dato consolida un nuevo descenso de los precios, aunque advirtió que el aumento de los servicios públicos sigue afectando el bolsillo de las familias y que todavía existen desafíos para lograr una mejora perceptible del poder adquisitivo.
El índice de inflación de junio marcó un 1,9% tanto a nivel nacional como en el NEA, una cifra que permitió perforar el piso del 2% por primera vez en casi diez meses, según la medición del INDEC. Para Alejandro Pegoraro, director de Politikon Chaco, el dato representa una señal positiva dentro del proceso de desaceleración de los precios, aunque sostuvo que aún persisten factores que dificultan que esa mejora se refleje en la economía cotidiana de los hogares.
En diálogo con CIUDAD TV, señaló que “el dato fue bueno desde el punto de vista de que volvió a marcar una desaceleración de los precios y logró perforar finalmente, después de casi diez meses, ese piso del 2%”. Además, destacó que se trata del segundo mes consecutivo de desinflación y que el resultado se alinea con el objetivo planteado por el Gobierno nacional.
Sin embargo, aclaró que el análisis no puede limitarse únicamente al dato mensual. “Si miramos un poco más de largo plazo todavía tenemos desafíos en algunos puntos específicos que hacen al índice de precios, pero principalmente en su distribución territorial”, explicó.
En ese sentido, puso el foco en la realidad del NEA. Si bien la inflación regional también fue del 1,9%, indicó que por tercer mes consecutivo el rubro que más aumentó fue vivienda, electricidad, agua, gas y otros combustibles, con una suba del 5%.
“Es la división que más presión mete sobre el índice de precios regional”, sostuvo, y remarcó que el impacto es aún más evidente al observar el acumulado del primer semestre. Según precisó, mientras ese rubro aumentó cerca del 25% a nivel nacional, en el NEA acumuló alrededor del 46%, frente a una inflación general cercana al 15%.
Para Pegoraro, esa diferencia explica por qué muchas familias todavía no perciben una mejora en su situación económica pese a la desaceleración de la inflación. “El sendero de desinflación retomó y es altamente positivo, pero eso no significa que automáticamente se traslade hacia una mejora palpable y perceptible en los hogares”, afirmó.
En contraste, destacó que el rubro alimentos mostró una desaceleración que permitió aliviar parte de la presión sobre el índice. No obstante, advirtió que el incremento de los gastos fijos vinculados a los servicios públicos continúa condicionando la capacidad de consumo de las familias.
“Hay un desafío de que se acomoden los precios hacia dentro del índice y que podamos seguir teniendo un sendero de desinflación que al mismo tiempo posibilite que los gastos fijos de los hogares empiecen a mermar en su presión”, indicó.
Durante la entrevista también se refirió a la metodología utilizada por el INDEC para medir la inflación. Explicó que el organismo continúa utilizando una canasta basada en la estructura de consumo de los hogares de 2004 y consideró que esa ponderación reduce el peso que actualmente tienen los servicios públicos.
“Si se midiese con la metodología actualizada, el 1,9% del NEA posiblemente sería más cercano al 2,3% o 2,4%, porque el índice actualizado le da más peso a los servicios y no tanto a los bienes”, señaló.
No obstante, consideró que lo central es observar la evolución de la tendencia. “Lo importante, más allá del número, es la tendencia”, afirmó, al sostener que, aun con una metodología diferente, el proceso de desaceleración se mantendría.
Respecto de las perspectivas para los próximos meses, Pegoraro descartó que sea posible alcanzar una inflación cero durante este año. Explicó que todavía quedan pendientes distintos ajustes de precios, entre ellos los vinculados a la reducción de subsidios energéticos en algunas regiones del país, lo que podría volver a impulsar el índice nacional.
“Entendemos que llegar a cero hoy es casi un imposible. No hay que enloquecerse con llegar al cero como si fuera la única meta, sino consolidar un sendero de desinflación”, expresó.
En ese marco, planteó que el objetivo debería ser sostener una reducción gradual de la inflación mensual hasta estabilizarla en niveles similares a los de otros países. “Si fue 1,9% en junio, que sea 1,8% en julio, 1,6% en agosto y que ese sendero se vaya consolidando en el tiempo”, ejemplificó.
El analista también advirtió que el calendario electoral podría introducir incertidumbre económica en los próximos meses. “En Argentina siempre trae ruido eso en la economía. Si el Gobierno llega fortalecido será más fácil continuar ese sendero; si llega más debilitado será más difícil”, sostuvo.
Finalmente, resaltó la importancia de contar con mediciones provinciales para comprender las diferencias territoriales de la inflación y su impacto sobre las negociaciones salariales. Como ejemplo, recordó que en mayo la inflación nacional fue del 2,1%, la del NEA alcanzó el 2,6% y en el Gran Resistencia llegó al 3,6%.
“Entender un dato nacional en un marco territorial permite ver cómo evolucionan los procesos en cada lugar. Una paritaria puede quedar por encima de la inflación nacional, pero no alcanzar para compensar la inflación local que enfrenta cada trabajador”, concluyó.
