El Departamento de Cibercrimen de la Policía del Chaco reforzó las charlas de prevención en escuelas a partir de un caso reciente ocurrido en Resistencia. Su responsable, Carlos Barreto, advirtió que quienes reciben y redistribuyen material de abuso sexual infantil pueden ser identificados y quedar involucrados en una investigación penal.
En declaraciones a CIUDAD TV, Barreto explicó que el área viene desarrollando una tarea de concientización en establecimientos educativos, además de reuniones con adultos mayores y otras instituciones, con el objetivo de advertir sobre los riesgos y las nuevas modalidades delictivas vinculadas al uso de tecnologías y redes sociales.
La intervención en las escuelas cobró especial relevancia a partir de un caso reciente en el que comenzó a circular un video que involucraría una situación de abuso sexual. Frente a ese episodio, el equipo fiscal encabezado por Víctor Recio intervino de manera inmediata y dispuso una serie de medidas para preservar la evidencia digital e identificar a quienes participaron de la circulación del material.
Barreto fue contundente respecto de una de las principales advertencias transmitidas a los estudiantes: compartir o distribuir imágenes vinculadas con abuso sexual de menores de edad constituye un delito. En ese sentido, recordó que el artículo 128 del Código Penal contempla conductas relacionadas con la producción, distribución y tenencia de representaciones de menores involucrados en actividades sexuales explícitas.
“Lo que parece una broma, inicia una broma, termina siendo un delito”, resumió el funcionario policial al referirse a la conducta de quienes pueden considerar que reenviar un video dentro de un grupo de WhatsApp o una red social no tiene consecuencias.
La huella digital que deja cada usuario
Uno de los principales puntos abordados durante las charlas con adolescentes fue la falsa sensación de anonimato que existe en determinadas plataformas.
Barreto explicó que las fuerzas de seguridad cuentan con mecanismos para preservar y analizar evidencia digital y que las plataformas pueden aportar información en el marco de investigaciones judiciales. Entre los datos que pueden surgir de esos reportes mencionó números de teléfono, registros de conexión y otros elementos que permiten avanzar en la identificación de los usuarios.
“En algún momento dejaste una huella digital”, sostuvo al cuestionar la idea de que el uso de determinadas herramientas permite navegar o comunicarse sin dejar rastros.
Según explicó, el Departamento de Cibercrimen cuenta con un área específica destinada al resguardo de evidencia digital. Esto permite preservar información que, para un usuario, podría parecer eliminada del dispositivo.
En el caso investigado recientemente, la intervención fue inmediata. Según relató Barreto, se recibió la información sobre la circulación del material, se preservaron las evidencias y se notificó de las actuaciones a los padres de los menores involucrados y a terceros que también habrían quedado alcanzados por la investigación.
Qué hacer si llega un video de estas características
Frente a la circulación de material que podría constituir abuso sexual infantil, desde Cibercrimen recomendaron no continuar con la cadena de distribución y realizar el reporte correspondiente.
Barreto explicó que quienes reciban un archivo de esas características pueden realizar una denuncia y aportar la información disponible a las autoridades para que se pueda determinar su origen y avanzar en la investigación.
En ese contexto, remarcó que no se debe interpretar el reenvío como una acción inocente. “No estar dentro de esa cadena de distribución” es precisamente una de las advertencias que el funcionario transmitió durante las jornadas de concientización.
El trabajo también apunta a determinar cómo comenzó la circulación del material y quiénes participaron posteriormente de su distribución. Para eso, los investigadores recurren al análisis de dispositivos, registros y otras evidencias digitales que puedan ser preservadas.
Discord, Telegram y los riesgos en los videojuegos
Durante la entrevista, Barreto también puso el foco en las plataformas y espacios digitales que utilizan habitualmente niños y adolescentes.
Mencionó particularmente a Discord y Telegram, aunque aclaró que el problema no está necesariamente en la herramienta sino en la vulnerabilidad de los usuarios y en el uso que determinadas personas pueden hacer de esos espacios.
Sobre Telegram planteó una especial advertencia para los padres y señaló dificultades vinculadas con la cooperación de la plataforma en determinadas investigaciones.
También llamó la atención sobre los videojuegos y los sistemas de monedas virtuales, que pueden ser utilizados para establecer vínculos con menores y posteriormente trasladarlos hacia otros canales de comunicación.
Según explicó, una modalidad de captación consiste en generar confianza mediante intercambios dentro de los juegos, ofrecer monedas virtuales o introducir a los menores en determinados canales y, posteriormente, solicitarles imágenes.
El desafío de explicar las nuevas reglas
Barreto señaló que durante las charlas en escuelas muchos adolescentes demostraron desconocer el alcance de las normas actuales y, especialmente, las posibilidades que tienen las investigaciones para identificar a quienes participan en hechos cometidos mediante plataformas digitales.
Según relató, algunos estudiantes sostenían que podían evitar ser identificados utilizando determinadas herramientas tecnológicas, como VPN u otras aplicaciones. El responsable de Cibercrimen rechazó esa percepción y aseguró que las plataformas pueden conservar registros y colaborar con las investigaciones cuando existe un requerimiento de las autoridades.
También advirtió sobre el uso de herramientas de inteligencia artificial para intentar conocer mecanismos para ocultar actividades ilícitas o evitar ser detectados.
El funcionario remarcó que la prevención debe involucrar también a las familias. Tras las últimas charlas, contó que varios padres manifestaron preocupación y consideró fundamental que los adultos conozcan qué hacen sus hijos en las redes sociales y cuáles son los riesgos a los que están expuestos.
En ese sentido, insistió en que la concientización no debe limitarse a los adolescentes. “Los padres deben estar involucrados”, sostuvo, al remarcar que las consecuencias de determinadas conductas digitales pueden alcanzar también al entorno familiar.
Finalmente, Barreto recomendó a quienes utilizan redes sociales informarse sobre las medidas de seguridad y recurrir al Departamento de Cibercrimen de la Policía del Chaco ante situaciones sospechosas. El objetivo, sostuvo, es combinar prevención, preservación de evidencia y trabajo coordinado con el Ministerio de Seguridad, la Jefatura de Policía y los equipos fiscales.
