En gobierno Javier Milei y su particular reclamo de soberanía. La postura argentina siguió la decisión de Estados Unidos y fue acompañada por varios países de la región, a pesar de que la resolución respalda el reclamo argentino por las islas.

El gobierno de Javier Milei se sacó la careta malvinera frente a las Naciones Unidas. En abierta contradicción con su campaña mediática de defensa de la soberanía de las islas, la representación Argentina en la ONU se abstuvo de ratificar una resolución contra todas las “formas contemporáneas de colonialismo”.

La postura del gobierno nacional fue expresada de esa manera durante la 4° Comisión de la Asamblea General de Naciones Unidas, luego de que la Federación Rusa presentara un proyecto en ese sentido, que sí fue apoyado por Brasil, México, Sudáfrica y la India, entre otros países.

La iniciativa consistía en ratificar la Resolución 1514 (Declaración sobre la concesión de la independencia a los países y pueblos coloniales) que proclama la necesidad de erradicar el colonialismo y defiende la integridad territorial frente a cualquier intento de ocupación que contravenga la normativa internacional.

Esa resolución es parte de la arquitectura internacional que avala el reclamo argentino de soberanía de las Islas Malvinas y el archipiélago ocupado por Gran Bretaña desde 1933.
Sin embargo, el presidente Milei que durante las últimas semanas se embarcó en una subrepticia campaña de defensa de la soberanía, no la quiso apoyar.

El voto de abstención va en contra de su discurso ante la Asamblea General, en septiembre pasado, cuando leyó largos párrafos que pidieron “la erradicación del colonialismo” en Malvinas y sostuvo que el principio de libre determinación “existe para liberar a los pueblos colonizados, no para consagrar situaciones derivadas de la colonización”, como ocurre en Malvinas.

Pero la Argentina no fue el único país que se abstuvo. Su posición fue furgón de cola de la decisión tomada por los Estados Unidos para pronunciarse de esa manera. Argentina, Chile, Costa Rica, Colombia, Guatemala, Honduras, Perú y Paraguay votaron de la misma manera.

Pese a esa posición de todos los países de la región gobernados por la ultraderecha y alineados con Donald Trump, el proyecto fue aprobado por 85 votos a favor, 49 en contra y 23 abstenciones, y ahora deberá ser tratado en el pleno de la Asamblea General.

La noticia volvió a demostrar que el perfil malvinero de Javier Milei y su gobierno fue una mera una puesta en escena o por lo menos una contradicción respecto del reclamo por Malvinas y el pedido de sanciones a las empresas petroleras que comenzaron a explotar ese suelo argentino.

El tema Malvinas está en la agenda del Comité de Descolonización, precisamente, como un evidente caso de colonialismo. Por la vigencia de ese reclamo, la ONU llama permanentemente a Gran Bretaña y la Argentina a negociar, pero la postura de Londres siempre fue de rechazo. Y uno de sus históricos y permanentes aliados en esa posición son los Estados Unidos.

Una de las razones por las que Washington se abstuvo -arrastrando consigo a los gobiernos obsecuentes- fue porque el proyecto de Rusia tenía debajo de su manga la idea de ampliar el concepto de “colonialismo” a las medidas y/o sanciones económicas, financieras y comerciales que Estados Unidos impulsa a través de las mentadas sanciones unilaterales de Trump.

Uno de los primeros en cuestionar la abstención de la Argentina fue el ministro de Gobierno bonaerense, Carlos Bianco, quien calificó de “papelón” a la posición argentina y cuestionó a la diplomacia por ponerse “de rodillas” frente a la Casa Blanca.

“La Cuestión Malvinas merece una diplomacia que no esté de rodillas. Abstenerse frente al colonialismo no es solo un papelón. Constituye un acto de irresponsabilidad. La Cuestión Malvinas debe volver a ser definida por los argentinos. Y volverá a serlo”, posteó el funcionario en sus redes sociales.

Las críticas fueron rechazadas casi inmediatamente por el canciller Pablo Quirno, quien a través de la red social X salió a responderle a Bianco sin muchos fundamentos: “No puede manejar una provincia, mirá si va a entender de política internacional”, dijo sin explicar nada.

Página 12

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