Se trata de la variante más contagiosa y peligrosa de la enfermedad, que genera alerta por su expansión global. La aparición de esta variante marca un nuevo alarma para el sistema de salud del país.
El Ministerio de Salud de la Nación confirmó el primer caso autóctono de viruela símica (Mpox) clado Ib en Argentina, en un hombre de 31 años residente en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires sin antecedentes de viaje reciente. Este hallazgo marca un hito epidemiológico, ya que hasta ahora los casos registrados en el país correspondían a una variante menos agresivo.
La confirmación se realizó el 10 de marzo de 2026 mediante PCR en tiempo real y secuenciación genética, según consta en el último Boletín Epidemiológico Nacional, al que accedió El Destape. La aparición del clado Ib en Argentina se da en un contexto de expansión global. El informe detalla que en 2026 se habían confirmado 14 casos en la Región de las Américas, distribuidos en Estados Unidos, Canadá, Brasil, México y ahora Argentina. Además, se documentó transmisión comunitaria en Francia, Portugal y España, lo que refuerza la preocupación por la circulación internacional de esta variante.
El documento oficial subraya que el clado Ib presenta “mayor severidad y contagiosidad” respecto del clado II, previamente detectado en el país. Mientras que los casos anteriores correspondían a variantes menos agresivas, la llegada del clado Ib obliga a reforzar la vigilancia epidemiológica y las medidas de control.
Desde 2022, Argentina registró más de 1.400 casos confirmados de Mpox, todos vinculados al clado II. En 2025 se notificaron 157 casos, y en las primeras semanas de 2026 se confirmaron seis, cinco en CABA y uno en Río Negro. Sin embargo, este es el primer caso autóctono del clado Ib, lo que marca un cambio en la dinámica epidemiológica nacional.
El paciente comenzó con síntomas el 24 de febrero: fiebre, exantema, cefalea, mialgias, dolor lumbar, linfadenopatía y dolor anorrectal. Según el boletín, “el manejo fue ambulatorio y la evolución clínica favorable” (BEN Nº799, 2026). El hombre refirió múltiples parejas sexuales nuevas y ocasionales, incluyendo viajeros, en el período previo a la aparición de síntomas. El caso fue atendido en un hospital público de la Ciudad de Buenos Aires. La muestra inicial resultó positiva para MPXV y posteriormente se confirmó el clado Ib. Hasta el momento no se han detectado nuevos casos asociados, aunque la investigación epidemiológica continúa en curso.
En Argentina no existen vacunas autorizadas contra Mpox. Los organismos internacionales tampoco recomiendan la vacunación masiva, por lo que la estrategia se centra en vigilancia epidemiológica y prevención combinada con otras infecciones de transmisión sexual.
Qué es la viruela símica
La viruela símica, también conocida como Mpox, es una enfermedad zoonótica causada por el virus MPXV, perteneciente a la familia Orthopoxviridae. Según el Boletín Epidemiológico Nacional Nº799, puede transmitirse de animales a humanos, pero también de persona a persona, principalmente a través del contacto directo con lesiones cutáneas o mucosas, especialmente durante el contacto estrecho o sexual. Asimismo, puede propagarse por objetos contaminados como ropa, sábanas o toallas, y por secreciones respiratorias en contextos de cercanía prolongada. El documento oficial advierte que “la transmisión de persona a persona ocurre principalmente por contacto directo con lesiones cutáneas o mucosas de una persona infectada” (BEN Nº799, 2026).
Síntomas y evolución clínica
El período de incubación de la viruela símica oscila entre 5 y 21 días, siendo más frecuente entre 6 y 13 días. La fase inicial puede incluir fiebre, cefalea, dolores musculares, inflamación de ganglios, cansancio extremo y dolor de garganta o anorrectal. Posteriormente aparecen lesiones cutáneo-mucosas, que pueden ser múltiples o únicas, localizadas en genitales, región anal, rostro y extremidades. El boletín describe que estas lesiones “suelen ser profundas y bien delimitadas, con umbilicación central y progresión a través de etapas secuenciales: máculas, pápulas, vesículas, pústulas y costras” (BEN Nº799, 2026). En la mayoría de los casos, la enfermedad es autolimitada y se resuelve en 14 a 21 días con tratamiento sintomático.
Advertencias y complicaciones
Aunque la mayoría de los cuadros son leves, el clado I y su variante Ib se asocian con mayor gravedad clínica y contagiosidad. El Boletín Epidemiológico Nacional subraya que las complicaciones y la mortalidad son más frecuentes en personas inmunosuprimidas o con infección por VIH no controlada. Por ello, se recomienda extremar las medidas de aislamiento y vigilancia. En palabras del documento: “La identificación de este clado viral reviste especial interés sanitario debido a su reciente expansión en distintos países y a las diferencias epidemiológicas descritas respecto de los clados previamente circulantes” (BEN Nº799, 2026).
Recomendaciones para la población
El Ministerio de Salud advierte que cualquier persona que tenga contacto estrecho con lesiones en piel o mucosas de un caso confirmado puede contraer la enfermedad. Se recomienda evitar el contacto físico y sexual con personas que presenten síntomas compatibles, incluso si aún no tienen diagnóstico confirmado. Además, se insta a quienes convivan con pacientes a no compartir ropa, utensilios ni espacios sin ventilación adecuada. El boletín enfatiza que “las medidas de mitigación del riesgo de transmisión deben mantenerse hasta que todas las costras de las lesiones se hayan caído y se haya formado una nueva capa de piel” (BEN Nº799, 2026).
El Destape
