El jefe de la División de Cibercrimen de la Policía del Chaco, Carlos Barreto, explicó cómo se investiga la circulación de amenazas en escuelas y advirtió que estos hechos pueden constituir delitos. Señaló que la policía trabaja con protocolos de intervención junto al sistema de emergencias y remarcó la importancia de que estudiantes y familias eviten viralizar mensajes intimidatorios en redes sociales.
La División de Cibercrimen de la Policía del Chaco investiga los casos de amenazas que se registraron en establecimientos educativos y que circularon tanto en pintadas dentro de escuelas como en publicaciones difundidas en redes sociales.
Carlos Barreto, jefe del área, explicó en comunicación con CIUDAD TV, que ante este tipo de situaciones se activa un protocolo de intervención que involucra a distintas áreas del sistema de seguridad. “Venimos trabajando de una manera coordinada y de forma profesional con el 911, con la Jefatura de Policía y el Ministerio de Seguridad, activándose un protocolo interno para la rápida intervención ante estos hechos”, señaló.
Según detalló, las actuaciones se iniciaron tras detectarse amenazas escritas en establecimientos y también mensajes que se viralizaron en el ámbito digital.
Barreto indicó que una de las tareas centrales es identificar los perfiles desde los cuales se difunden los mensajes. “Se resguardan los perfiles que están viralizando este tipo de información o broma como los chicos a veces la quieren llamar para tratar de evitar responsabilidades”, afirmó.
En ese sentido, recordó que la legislación prevé consecuencias penales cuando estos hechos constituyen delitos. “Hoy, a partir de los 14 años, si cometen un delito, se van a llevar adelante las actuaciones judiciales que el caso amerite”, explicó sobre el nuevo régimen penal juvenil.
El jefe de Cibercrimen señaló además que estas amenazas pueden encuadrarse en figuras penales vinculadas a la intimidación pública. “Va a ser penado conforme el artículo 211, que es llevar una intimidación a la ciudadanía causando un caos y también el peligro que puede tener este tipo de acciones”, indicó.
Barreto sostuvo que situaciones similares se registraron en distintas partes del país y que la difusión en redes sociales contribuye a replicar estos mensajes. “Se dio en varias provincias y se va extendiendo esa viralización, en donde un perfil también puede replicar este tipo de información”, explicó.
Aunque en algunos casos se mencionó la posibilidad de desafíos virales en plataformas digitales, aclaró que aún no se pudo confirmar esa hipótesis en Chaco. “Están identificadas varias cuentas de Instagram, pero no podemos determinar fehacientemente que sea un reto de TikTok”, señaló.
Advertencia a estudiantes y familias
El jefe de Cibercrimen remarcó que las investigaciones digitales permiten rastrear el origen de los mensajes, incluso cuando se intenta ocultar la identidad.
“A los chicos hay que hacerles saber que se llega a los perfiles de donde provienen los mensajes, que no crean que porque ocultan o utilizan medios para no dejar rastros digitales no se puede llegar a obtener esa información”, afirmó.
“Lo que queremos hacer llegar constantemente a los padres y a los alumnos es la importancia de no reenviar mensajes intimidatorios o amenazantes. Hay que hacer concientización”, sostuvo.
Trabajo preventivo en escuelas
Barreto explicó además que el departamento de Cibercrimen desarrolla actividades de prevención en establecimientos educativos para informar sobre el uso responsable de la tecnología y los riesgos de ciertas plataformas.
“El departamento llega a cada escuela y venimos anticipando desde hace años el tema del uso de celulares en los menores, las aplicaciones y las redes sociales”, indicó.
“Hay aplicaciones donde los chicos corren un alto riesgo, no solo de viralización sino de que alguien los incite a hacer cyberbullying, que también puede terminar en un delito grave”, explicó.
Barreto consideró que el control del uso de dispositivos móviles debe involucrar a las familias y pidió mayor acompañamiento de los adultos. “Hay que trabajar inmediatamente con los padres. Los padres tienen que ser notificados de las acciones que realizan sus hijos”, señaló.
Entre las recomendaciones, mencionó la necesidad de conocer qué aplicaciones utilizan los adolescentes y qué tipo de contenidos consumen. “Hay que ver qué consume el chico dentro del dispositivo móvil, saber cada aplicación y si es adecuada”, indicó.
También advirtió sobre la existencia de canales donde circula información utilizada para hostigar a otras personas o incluso para la distribución de material ilegal. “Hay mucho tráfico de datos indebidos que se utilizan para atacar a una persona en anonimato a través de esos canales”, concluyó.
