Además, el banco central norteamericano incluyo una actualización de sus proyecciones macroeconómicas. El mercado busca saber si será un solo incremento o el inicio de un nuevo ciclo de subas.

Tal como había anticipado el mercado, la Reserva Federal (Fed) decidió subir las tasas de interés unos 25 puntos básicos, hasta el 4%. Se trata de la primera vez desde 2023 en que el banco central norteamericano da marcha atrás en la flexibilización de su política monetaria. Una inflación que no logra acercarse a la meta del 2% anual y la volatilidad en los precios de la energía que causó la guerra en Medio Oriente fueron los factores determinantes.

En el comunicado que acompañó la decisión, se conoció que el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC, por sus siglas en inglés) — el organismo dentro de la Fed encargado de decidir el movimiento de la tasa — tomó la decisión de manera unánime. Eso signicia que los 12 miembros — incluido su presidente, Kevin Warsh — votaron a favor del incremento, un triunfo de los tres “halcones” que en julio pasado votaron a favor de incrementar la tasa.

Durante su conferencia de prensa luego de la decisión, Warsh afirmó que desde la última decisión sobre las tasas en julio los datos demostraron que la economía norteamericana se fortaleció.

Sin embargo, señaló la persistencia de los datos de inflación y los cambios geopolíticos, en referencia al conflicto en Medio Oriente. “He visto muy poca información que me hiciera cambiar de opinión. Así que me he mantenido firme en mi decisión (de subir las tasas)”.

Por otro lado, el comunicado sostuvo que “mientras la incertidumbre permanece elevada, en parte a los desarrollos geopolíticos, el gasto domestico se mantiene resiliente”. Desde Balanz argumentaron que ese comentario respecto a la resiliencia del gasto “es algo nuevo que no estuvo en el comunicado de julio, lo que resalta la fortaleza de la economía americana”.

Mientras tanto, Roberto Silva, analista de la Oficina de Inversiones de Cohen, afirmó que la Fed “fue categórica al afirmar que logrará la estabilidad de precios, y dejó abierta la puerta a nuevas subas de tasas si la inflación no cede”.

Tasas más altas por más tiempo

Además de la decisión sobre los tipos de interés, también se incluyeron las proyecciones macroeconómicas que el organismo publica de manera trimestral. El dato más saliente es que la ruta de tasas se revisó decididamente al alza.

La mediana de la tasa de fondos federales para 2026 subió de 3,8% a 4,1%, y para 2027 el salto es aún mayor, de 3,6% a 4,1%. Algo similar se observó en 2028: la proyección pasó de 3,4% a 3,9%.

Eso sugiere que el FOMC pasó de anticipar recortes progresivos a proyectar una política más restrictiva durante más tiempo, lo que en la jerga financiera se conoce como “higher for longer”: tasas más altas por más tiempo.

De todas maneras, el nivel de largo plazo apenas se mueve: pasó de 3,1% a 3,2%, lo que indica que el ajuste es percibido por los miembros del Comité como cíclico, no estructural.

Una inflación más alta, pero un desempleo más bajo

La inflación se revisó levemente al alza. Tanto la inflación PCE general como la subyacente mostraron revisiones de +0,1 punto porcentuales en 2026 y 2028, mientras que para 2027 se mantiene sin cambios. De esa manera, la inflación general sería de 3,7% anual este año, 2,3% el siguiente y 2,1% en 2028.

Si bien subir tasas para combatir la inflación implicaría anticipar cierto enfriamiento del mercado laboral, el desempleo se revisó a la baja. En los tres años comparables (2026-2028), la mediana de la tasa de desempleo cayó entre 0,1 y 0,2 puntos porcentuales, por lo que para 2028 se llegaría a un nivel de desocupación de 4,1%.

De manera similar, el crecimiento del PBI se revisó levemente al alza, con una mejora de 0,1 puntos en 2026 (+2,3%) y 2027 (+2,4%), sin cambios en 2028 (+2,2%).

El impacto en Argentina

Los analistas de Puente afirmaron que si las tasas de interés se mantendrán altas por más tiempo, “sumado a la dinámica fiscal de los Estados Unidos, probablemente tendrá impacto sobre las tasas de largo plazo” de los bonos del Tesoro de EEUU. Y agregaron que “si bien no necesariamente afectaría el riesgo país, sí podría aumentar el costo de financiamiento en una colocación internacional”.

Por su parte, Silva explicó que esta decisión de la Fed implica para Argentina “un incremento en la tasa de interés que el país debe pagar por los repos y otros compromisos multilaterales a tasa variable”. Además, señaló que “encarece el costo de fondeo de nuevas emisiones de deuda en dólares, al elevarse la tasa base que debe pagar el gobierno”.

Mientras tanto, desde Criteria comentaron que para la curva de bonos argentinos, “esto genera una diferencia relevante entre el movimiento de la tasa libre de riesgo y el del spread soberano”.

Y detallaron: “Si la Fed sube 25 puntos básicos pero deja entrever que el ajuste podría ser acotado y dependiente de los datos, el impacto negativo sobre los bonos argentinos sería relativamente limitado”.

Sin embargo, si hay una señal claramente “hawkish”, en cambio, “podría generar mayor presión sobre el tramo largo, elevando el costo de oportunidad de mantener deuda emergente y tendiendo a ampliar las primas exigidas a los soberanos de mayor riesgo”.

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