Los estadounidenses eligen este martes 3 de noviembre la totalidad de la Cámara de Representantes y 35 senadores del Senado. Al celebrarse dos años después de los comicios presidenciales, estos comicios funcionan como un barómetro sobre la acción de gobierno del mandatario republicano, en este caso.

Los Estados Unidos celebra este martes sus elecciones de mitad mandato, también conocidas como midterm, donde los estadounidenses renuevan la Cámara de Representantes al completo, es decir, sus 435 escaños (bastan 218 para gobernar), y un tercio del Senado, que son 35 senadores (de los 100 totales).

Además del Congreso, también se renovarán cargos ejecutivos y judiciales como gobernadores (en 36 estados) o fiscales generales, y se celebrarán referéndums en la mayoría de los 50 estados del país.

¿Quién domina el Congreso actualmente?

Los republicanos mantienen en la actualidad estrechas mayorías tanto en la Cámara de Representantes (218 a 215) como en el Senado (53 a 47), y en los comicios de medio mandato se renuevan la totalidad del primero y un tercio del segundo.

Para dar la vuelta a ambos, los demócratas necesitan hacerse con el control de cuatro escaños, algo que es más sencillo en la cámara baja, pues hay más distritos en juego.

¿Cuáles son los estados más reñidos o bisagra?

Cada estado elige a dos senadores. De los 35 escaños en juego, 22 están actualmente en manos republicanas, en su mayoría en estados en los que Trump ganó en el 2024 con amplios márgenes. El Partido Demócrata aspira a ganar escaños en cinco estados que actualmente tienen un senador republicano.

Por lo tanto, los estados bisagra de estas elecciones (swing states, en inglés), es decir, los que tienen más posibilidades de cambiar de color, son Maine o Carolina del Norte, que actualmente tienen un senador de cada partido, u Ohio, Texas o Alaska, que llevan décadas como bastiones republicanos. En Michigan, son los republicanos los que esperan arrebatar el escaño a los demócratas.

Entre las contiendas más destacadas están las de Texas, donde el demócrata James Talarico aventaja por poco al republicano Ken Paxton, y Michigan, donde el demócrata Abdul El Sayed se sitúa por delante de Mike Rogers. En Maine, el demócrata Troy Jackson también supera ligeramente a la senadora republicana Susan Collins.

En resumen: para asegurarse la victoria los demócratas deben mantener escaños en Michigan o Georgia, y dar la vuelta al menos en Iowa, Ohio, Maine o Alaska, que se presentan como los más asequibles, o dar la sorpresa en bastiones republicanos, como Texas, Kansas o Florida, donde en las últimas semanas se han ajustado las encuestas.

¿Cuáles son las previsiones?

La mayoría de encuestas coinciden en que los republicanos perderán el control de la Cámara de Representantes, pero posiblemente mantendrán el Senado, donde la mayoría de los 35 escaños en juego se disputan en estados marcadamente conservadores.

Una victoria a medias de los demócratas, que permitiría a los republicanos presumir de haber parado un golpe mucho mayor, a salvo de la temida “ola azul”. Es lo mismo que ocurrió en el 2018, en las elecciones de mitad del primer mandato de Trump, por lo que el precedente puede dar una idea de lo que ocurriría tras este escenario.

El escenario más probable es bien conocido en la política estadounidense, que es el estancamiento legislativo. Si los demócratas ganan la Cámara de Representantes, pero no el Senado, todas sus propuestas de ley podrían ser bloqueadas. Pero ellos también podrían hacer lo propio con las medidas republicanas.

Por tanto, es probable que veamos a partir del próximo año disputas acaloradas sobre cuestiones como el techo de la deuda o los presupuestos, que son medidas que hay que aprobar a cada cierto tiempo para evitar un cierre de gobierno. Y aunque los demócratas se hagan con la mayoría en las dos cámaras, Trump igualmente mantiene el poder de veto presidencial, que es un poder constitucional.

¿Cuándo se sabrán los resultados?

En función del sistema de recuento de cada estado, y de lo ajustada que sea la votación, el resultado final podría tardar varias horas, días e incluso más de un mes en el caso de que en Georgia, un estado competitivo, ningún candidato al Senado obtenga mayoría y tengan que ir a segunda vuelta.

Sin embargo, lo más probable es que el mismo miércoles ya se sepa quién ha logrado la mayoría en las dos cámaras del Congreso estadounidense y, por tanto, los límites que tendrá el presidente Donald Trump para hacer avanzar su agenda en los últimos dos años de su mandato.

Es probable que los resultados parezcan muy positivos para los republicanos, pero se vayan equilibrando con el paso de las horas. Es el llamado “espejismo rojo”, y se produce porque los demócratas tienden a votar por correo y de forma anticipada en una proporción mayor, unos votos que se cuentan los últimos.

La Vanguardia

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