Según datos oficiales, en un caso práctico de subas anuales de 60% en los precios de las naftas y del mismo porcentaje en los servicios públicos domiciliarios de luz y gas, los combustibles inciden hasta 1,9% en el Índice de Precios que mide el INDEC a nivel nacional, contra tan solo 0,1% de la electricidad o el gas.
Si se tiene en cuenta los distintos tipos de combustibles y las otras cinco regiones del país, más allá de la nacional y el AMBA, el impacto de la suba en los surtidores llega a potenciar hasta 31 veces más el índice de inflación al consumidor que los servicios públicos nacionales.
En la Patagonia una suba del 60% en las naftas, gasoil y aceites lubricantes tienen un impacto del 3,1% en la inflación regional.
Le sigue el NEA con un impacto del 2,4%.
La región Pampeana y Cuyo con 2,1%, respectivamente; y finalmente el NOA, con 1,7%.
En el Área Metropolitana de Buenos Aires las alzas de combustibles también tienen un fuerte impacto en la inflación, aunque menor a la nacional, según reproduce Ámbiuto.
Una escalada en el precio de las naftas siempre tiene más impacto que una suba del gasoil, más allá de versiones súper o premium.
Por ejemplo, en el NEA, que incluye Misiones, Corrientes, Entre Ríos, Chaco y Formosa, el impacto de las naftas es de 1,6% y 0,7% el gasoil.
En la Patagonia el impacto de las naftas es de 2,3%, mientras que el gasoil de 0,6%.
En el centro del país, particularmente en Córdoba, La Pampa, Santa Fe y Entre Ríos, tienen el mayor impacto de la suba del gasoil en la inflación, por ser considerado un insumo agropecuario esencial para el trabajo en el campo y las cosechas. Allí, el gasoil impacta 0,8% y las naftas 1,2%.