El domingo, el ministro de Economía, Sergio Massa, anunció una suba del “dólar soja” para productores que vendan sus cosechas entre este lunes y el viernes 30 de septiembre, a quienes se les liquidará una moneda de $200. El economista y exministro de Hacienda de Chaco, Cristian Ocampo, analizó en CIUDAD TV esta nueva medida que, según admitió, también fue tomada “con sorpresa” y con optimismo en cuanto a los objetivos que persigue.

“Estaba en vigencia un esquema que, claramente, no había dado el resultado que esperaba el Gobierno, de fomento a las exportaciones, como herramienta necesaria para fortalecer la liquidación de las mismas y que aporten las divisas que hoy necesita el Banco Central. Y se da en un contexto donde la liquidación de soja y sus derivados viene en promedio en una caída muy significativa respecto de las últimas cinco campañas”, aseguró.

Mencionó en reacción a esto, que desde mayo se observa una tendencia hacia agosto “muy fuerte de decrecimiento que hace que el Gobierno tome nota y se ocupe de esta cuestión, mejorando el primer esquema”.

Reiteró que aquella primera medida fue un primer paso viable para iniciar un camino de consenso entre el Gobierno y el sector que puede aportar divisas al país. Y que su revisión devino en este Decreto de Necesidad y Urgencia “donde se fija un precio para la liquidación por dólar de soja y sus derivados, unos 12 productos son los que están incorporados en este programa”.

Opinó que el precio de $200 por dólar por la venta de cosecha “implica un salto cuantitativo importante en la percepción que va a tener el producto, de un 43,88% si miramos tipo de cambio. Y si miramos estructura de costos y de ingresos del productor estamos hablando de un 40% aproximadamente. Mejora sustancialmente los ingresos que va a recibir el productor, que era lo que estaba esperando. Y por eso se explica también la caída en las liquidaciones, que no quiere decir caída en los niveles de producción”, aseguró.

“El Estado, tiene una necesidad imperiosa de acumular ese dólar de cara al 30 de septiembre, donde se va a efectuar la revisión y cumplimiento de metas con el Fondo Monetario Internacional. Una de esas metas es la acumulación de 6500 millones de dólares en las reservas netas del Banco Central que, hoy en día, se estiman en 1200 millones de dólares; con lo cual está muy lejos de poder aproximarse a esa cifra”, sostuvo.

Recordó que el no cumplimiento de esa meta deriva en una sanción que sería el no desembolso de 2.600 millones de dólares que es la cuota comprometida que tiene el país en el marco del acuerdo. “Es decir, si no cumple la meta, no recibe los 2.600 millones de dólares, no puede pagar los 2.600 millones de dólares de compromiso con lo cual genera un efecto de default. esto es lo que se busca evitar y por eso creo la energía en este decreto y la perentoriedad del mismo; es una medida extraordinaria, no es un desdoblamiento cambiario”, afirmó.

Destacó que, además del fomento exportador, tiene otro “ingrediente atinado” que es la creación de un fondo específico con las retenciones en exceso que se van a producir por este nuevo precio, para atender “la vulnerabilidad social”. “Me parece súper interesante, porque hoy la situación social que es tensa y hay que buscar mecanismos para atender en esta coyuntura de ordenamiento y estabilización de la macroeconomía a los sectores que más necesidades tienen. La medida está apuntando a lo macro, pero con una mirada a lo social y eso es interesante. Tendremos que ver cómo se da el resultado. Veremos si el programa tiene la contrapartida, el compromiso que acordó el ministro de Economía con las grandes empresas exportadoras “, aseguró.

“Entiendo que puede lograrse ese objetivo al 30 de septiembre y esto le daría a la macroeconomía una estabilización. Creo que le mercado viene aceptando las medidas que toma el ministro. Hoy, la necesidad es imperiosa de cumplir con esa meta con el FMI de acumulación de reservas. Po eso la medida es superadora de la anterior y en el marco de un acuerdo con los sectores exportadores”, manifestó.

Validó la medida y consideró que “va en buen camino porque está arrimando los intereses de las partes: el Estado necesita reservas y los exportadores necesitan un precio razonable que les permita desprenderse de sus productos para arrancar la próxima campaña pudiendo atender sus costos”.

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