Otro de los sectores golpeados por la devaluación y la escalada del dólar blue fue el de las farmacéuticas, que en este contexto se registraron incrementos superiores al 25% en los precios. “La devaluación fue del 22%, en el transcurso del las 24 horas posteriores, hubo un incremento lineal de un 25% en el precio de los medicamentos; esto motivó intensas reuniones tanto del Gobierno con los Cámaras de los laboratorios como con Colegios que representan a las farmacias”, explicó Larcher sobre la semana posterior a las PASO presidenciales. 

“La preocupación más grave que teníamos era resolver el conflicto que se generaba en el PAMI con el precio diferencial, que estaba desactualizado y que con ese incremento en algunos medicamentos, la diferencia era del 60%. Era inviable poder vender medicamentos con esa diferencia”, señaló; y agregó que “también trajo aparejado la reducción de la accesibilidad del medicamento por parte de la población”. 

El acuerdo del Ministerio de Economía de la Nación con laboratorios nacionales y cooperativos fue para frenar los aumentos hasta el 31 de octubre. “Después de casi cuatro días, el Gobierno firmó con los laboratorios argentinos, que son los que fabrican la gran mayoría de los medicamentos que se venden en el país, que se congele ese precio hasta el 31 de octubre y, en el caso nuestro, logramos que el PAMI nos recompongan un porcentaje para que esa diferencia entre el pecio del público y lo que nosotros terminamos pagando a PAMI vuelva al valor anterior, de los primeros días de agosto”, detalló. 

“Encontrar la marca comercial acorde al bolsillo”

“Con esta realidad económica tremenda que estamos viviendo, que pega de lleno en los bolsillos de los ciudadanos, hacemos mucho hincapié en el que el paciente tiene que apoyarse en su farmaceutico de confianza para buscar la monodroga que le prescribe el médico y encontrar la marca comercial que esté acorde a su bolsillo. Todas curan”, remarcó el titular de la Cámara de las Farmacias.

En esa misma línea, aclaró que “no hay ni un estudio en Argentina que diga que una marca es mejor que otra. Lo único que certifica el ANMAT es que el medicamento tenga la droga, la concentración y la presentación que dice tener”. “Salvo en escasas patologías donde se utilizan medicamentos totalmente importados, es decir que todo el medicamento está a precio dólar, se debe recurrir a la cobertura social. El 45% de la población no tiene cobertura de obra social, sí o sí tiene que apoyarse en el Estado”, sostuvo.  

Consultado sobre la situación económica y financiera del sector, Larcher admitió que la “rentabilidad está muy reducida”. “Actualmente, el precio acompaña a la inflación, está dos o tres puntos abajo, pero el problema es que la gente no puede comprarlo, necesita si o si recurrir a medicamentos de menor valor”, advirtió.   

“Las farmacias somos una de las actividades más blandas tanto el la parte laboral como en el desarrollo económico porque como hay una cadena inviolable de laboratorio-droguería- farmacia, más proceso de trazabilidad, más un porcentaje alto de la venta que va por seguridad social, más lo que tiene que ver con el pago de los sistemas bancarizados, hace que la farmacia sea una actividad muy blanda y eso implica que hay que trabajar muy fino para poder sostener la actividad y la unidad económica”, expuso.

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