Rocío y Gustavo, integrantes del espacio Ángeles del Puente, describieron el trabajo que realizan en el puente interprovincial Chaco-Corrientes para prevenir suicidios. Explicaron cómo se organizan los voluntarios, el procedimiento de intervención y el acompañamiento posterior a las personas rescatadas, además de los casos recientes que motivaron intervenciones en el lugar.

En los estudios de CIUDAD TV, Rocío y Gustavo cómo funciona el trabajo de los voluntarios que realizan tareas de prevención y acompañamiento en el puente interprovincial Chaco-Corrientes ante personas que atraviesan situaciones de crisis. Según indicaron, el grupo realiza patrullajes y tareas de contención en distintos horarios. “El 6 de agosto de 2023 comenzamos a patrullar el Puente y hasta ahora rescatamos 258 vidas”, señalaron.

“La semana anterior tuvimos entre seis y siete intervenciones. Lamentablemente, mientras se estaba rescatando a un hombre, una mujer del otro lado se arrojó y perdió la vida”, relató Gustavo.

En otro caso reciente, un adolescente intentó arrojarse al río, aunque pudo ser rescatado. “El instinto de supervivencia hizo que pueda sujetarse a una de las cadenas del puente y subirse a una de las plataformas. Se lo pudo rescatar y hoy se está recuperando”, explicaron.

El procedimiento de intervención

Los voluntarios describieron que el primer contacto con las personas que atraviesan una situación crítica se realiza de manera directa y buscando iniciar una conversación.

“Le entregamos una promesa de parte de Dios, un pasaje bíblico, y ahí empieza el diálogo. La persona puede reaccionar de distintas maneras: llorar, abrazar o incluso tener una reacción violenta”, explicó Rocío.

A partir de esa primera interacción, los voluntarios buscan sostener la conversación y evaluar la situación. “Tratamos de hablar, preguntarle qué le pasa, a dónde va, qué quiere hacer. Si vemos que la situación se complica llamamos al 911 y ahí intervienen la Gendarmería o la Policía”, detallaron.

Por ese motivo, durante cada turno trabajan varias personas de forma coordinada. “Necesitamos estar dos abajo y dos arriba del puente. Si uno está interviniendo, el otro observa la situación y puede pedir ayuda”, indicaron.

Una red de 700 voluntarios

Actualmente el espacio está integrado por alrededor de 700 voluntarios que se organizan para cubrir distintos horarios durante la semana.

“Tenemos toda una logística para organizarnos. Nos vamos avisando si alguno no puede cumplir el turno y nos cambiamos entre nosotros, porque siempre tiene que haber gente”, explicó Gustavo.

En paralelo, el grupo mantiene contacto permanente con las fuerzas de seguridad. “Hoy somos un equipo junto con la Gendarmería y la Policía. Ellos mismos nos avisan cuando hay situaciones o personas desaparecidas”, señalaron.

El acompañamiento después del rescate

Los integrantes del espacio remarcaron que el trabajo no termina cuando una persona es retirada del puente. Luego se realiza un seguimiento para comprender las causas que llevaron a la crisis.

“Nuestro trabajo no termina solo en el puente. Después hacemos un seguimiento para ver qué lo llevó hasta ahí, porque está estudiado que si la persona no logra sanar puede volver a intentarlo”, explicó Rocío.

Ese acompañamiento también involucra al entorno familiar. “Hay que buscar qué pasa en el núcleo familiar o de amistades, porque seguramente hay una cuestión de fondo”, agregaron.

Además, el espacio organiza encuentros semanales y actividades de rehabilitación. “Tenemos lo que llamamos casa de rehabilitación, donde las personas pueden asistir para trabajar junto con su familia”, indicaron.

El origen de la iniciativa

Los entrevistados señalaron que la iniciativa comenzó hace siete años, cuando decidieron abrir una iglesia las 24 horas como espacio de contención espiritual. “Nos pasó que a una cuadra de la iglesia un chico se quitó la vida. Pensamos que si la iglesia hubiera estado abierta tal vez tenía un lugar donde acudir”, recordaron.

Con el tiempo comenzaron a recibir avisos sobre personas que intentaban arrojarse desde el puente. “Empezamos a cubrir horarios, sobre todo a la siesta, que era cuando más ocurrían los casos”, relataron.

El nombre del grupo surgió luego de una nota televisiva. “Nosotros no nos pusimos Ángeles del Puente; la gente empezó a llamarnos así y después se viralizó”, comentaron.

Contacto y nuevas acciones

El espacio mantiene un número telefónico disponible las 24 horas para personas que necesiten ayuda o quieran contactar a los voluntarios. “Recibimos muchas llamadas, no solo por cuestiones del puente, sino por situaciones de crisis en general”, señalaron.

Además, adelantaron que próximamente viajarán a Córdoba para colaborar con una experiencia similar. “Vamos a Río Tercero para dar una mano, porque también tienen un puente donde se registran muchos casos, sobre todo entre jóvenes”, explicaron.

“Si alguien está pasando por una crisis, que sepa que hay esperanza. Estamos para ayudar y para acompañar”, concluyeron.

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